





























Hadeeth Cards
Da'wa cards that highlight great meanings from the noble prophetic hadiths in a simple style and attractive display that helps the Muslim to have a deeper understanding of his religion in an easy way
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Narró Ibn Abbas -que Al-láh esté complacido con ambos- con respecto a la interpretación de la palabra de Al-láh en el Corán: (Y [sus líderes] dijeron: No abandonen a nuestros ídolos. No abandonen a Uadd, a Suuâ‘, a Iagûz, a Ia‘ûq y a Nasr) (71:23) dijo: estos nombres eran personas piadosas del pueblo de Noé, cuando murieron el demonio le susurró a las personas que construyeran estatuas en su honor y las colocaran en los lugares donde solían reunirse y que las llamen con sus nombres, así lo hicieron pero no las adoraban, cuando esa generación murió y el conocimiento fue olvidado entonces sí fueron adorados.
Registrado por Al-BujariIbn Abbas -que Al-láh esté complacido con ambos- interpretó esta noble aleya, diciendo que estos ídolos que Al-láh -el Altísimo- mencionó eran del pueblo de Noé, los cuales persistieron en su adoración, después de que el Profeta Noé -que la paz sea con él- les prohibiera la asociación a Al-láh, esas imágenes eran de hombres piadosos que pertenecían a ese pueblo, ellos cayeron en el extremismo por seguir los pasos del demonio hasta el punto de construirle estatuas, las cuales con el tiempo llegaron a convertirse en ídolos que fueron adorados en vez de Al-láh.
De Abu Huraira —que Al-lah esté complacido con él—, quien narró que el Mensajero de Al-lah —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: "A quien aplace la deuda de una persona necesitada o le perdone parte de ella, Al-lah le reserva un lugar a la sombra de Su trono el Día de la Resurrección, día en que no habrá otra sombra excepto la de Al-lah".
Registrado por At-Tirmidhi y AhmadEl Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— notifica que a quien conceda un tiempo extra al deudor para saldar su deuda o le perdone parte de ella, Al-lah lo recompensará cobijándolo bajo la sombra de Su trono el Día de la Resurrección, día en el que el sol estará cerca de las cabezas de los siervos y se intensificará su calor sobre ellos; y nadie hallará una sombra, salvo aquel a quien Al-lah se la conceda.
De Abu Huraira —que Al-lah esté complacido con él—, quien narró que el Mensajero de Al-lah —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: "A quien Al-lah quiere el bien lo pone a prueba".
Registrado por Al-BujariEl Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— notifica que, si Al-lah quiere el bien para algún siervo Suyo creyente, lo pone a prueba en su salud, su riqueza o su familia, debido a que el creyente se refugia en Al-lah a través de sus plegarias y consigue expiar sus pecados y elevarse en grados.
Abu Huraira —que Al-lah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: «No me pregunten sobre lo que he omitido, pues lo que destruyó a quienes los precedieron fueron sus preguntas y sus desacuerdos con respecto a sus profetas. Si les prohíbo algo, absténganse de ello, y si les ordeno algo, cúmplanlo en la medida que puedan».
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— menciona que las reglas islámicas son de tres tipos: asuntos sobre los que se guarda silencio, las prohibiciones y los mandatos. Las primeras son aquellas sobre las que la sharia guarda silencio y no emite un veredicto legal. El principio general en estos casos es que no hay obligación. En tiempos del Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— no se debía preguntar sobre los asuntos que no habían sucedido por temor a que una revelación los convirtiese en obligatorios o los prohibiese, pues Al-lah no los mencionó como un acto de misericordia hacia Sus siervos. No obstante, tras su muerte, si el objetivo de la pregunta es conocer un juicio legal o aprender sobre asuntos religiosos que se necesitan saber, no solo está permitida, sino que es obligatoria. Sin embargo, si se formula por obstinación y afectación, hay que abstenerse de hacerla siguiendo este hadiz; esto se debe a que podría resultar en lo que ocurrió con los hijos de Israel cuando se les ordenó sacrificar una vaca. Si hubieran sacrificado cualquier vaca, habrían cumplido con el mandato, pero se complicaron con preguntas innecesarias y se les dificultó su ejecución. El segundo tipo de reglas islámicas es el de las prohibiciones, las cuales conllevan una recompensa a quienes las respetan y un castigo a quienes las infringen; por lo que es obligatorio evitar por completo todas las acciones que se prohíben. El tercer tipo es el compuesto por los mandatos, los cuales conllevan una recompensa a quienes los cumplen y un castigo a quienes los ignoran, y deben realizarse en la medida que se pueda.
De Ibn 'Abbas —que Al-lah esté complacido con ambos—, quien relató que el Profeta —la paz y las bendiciones de Al—lah sean con él— narró de su Señor —enaltecido y exaltado sea—: "Ciertamente, Al-lah ha estipulado por escrito las buenas y malas obras, y luego las ha aclarado. Si alguien tiene la intención de hacer una buena acción y no llega a realizarla, Al-lah se la registrará como una buena acción completa; y si tiene la intención de hacerla y la hace, Al-lah se la registrará como una buena acción multiplicada desde diez hasta setecientas veces o muchas más. Por el contrario, si alguien tiene la intención de realizar una mala acción, pero no llega a realizarla, Al-lah se la registrará como una buena acción completa; mientras que si tiene la intención de realizar una mala acción, y llega a realizarla, Al-lah se la registrará como una sola mala acción”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— aclara que Al-lah determinó las buenas y malas acciones y después mostró a los ángeles cómo registrarlas: A quien tenga la intención de realizar una buena acción y esté determinado a hacerla, se le registrará una buena acción aunque no llegue a realizarla; pero si llega a realizarla, la recompensa se le multiplicará desde diez hasta setecientas veces o muchas más. El aumento de la recompensa depende de la sinceridad del corazón, del alcance del beneficio que comporte la acción y de causas similares. Si alguien tiene la intención de realizar una mala acción y está determinado a hacerla, pero no la hace por Al-lah, se le registrará una buena acción. Si no la materializa porque está ocupado en otro asunto y no llega a tomar medidas para realizarla, no se le registrará nada. Si no la lleva a cabo por impotencia, se le registrará su intención; y si la realiza, se le registrará como una sola mala acción.
De Abu Huraira —que Al-lah esté complacido con él— quien narró que el Mensajero de Al-lah -que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: "Ciertamente, Al-lah no mira vuestras imágenes ni vuestras riquezas, sino que mira vuestros corazones y vuestros actos".
Registrado por MuslimEl Profeta -que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- aclara que Al-lah —alabado y exaltado sea— no se fija en si la imagen del siervo o su cuerpo es hermoso o desagradable, grande o pequeño, sano o enfermo. Tampoco se fija en si tiene muchos bienes o pocos, pues Al-lah no castiga ni juzga a Sus siervos por estos asuntos ni hace diferencias entre ellos basándose en estos aspectos; sino que se fija en la piedad y certeza que hay en el corazón, en si es sincero o busca la fama y quedar bien. También mira si sus acciones son válidas o corruptas y recompensa según ellas.
De Umar bin Al-Jattab —que Al-lah esté complacido con él—, quien dijo: "Un día, cuando estábamos sentados con el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— se presentó un hombre con unas vestiduras muy blancas y cabellos intensamente negros al que no se le veían señales de haber viajado y que ninguno de nosotros conocía. Se sentó frente al Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—, apoyó sus rodillas contra las de él y, colocando las manos sobre sus muslos, dijo: '¡Oh, Muhámmad, háblame acerca del islam!'. El Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— respondió: 'El islam es que atestigües que no hay más dios que Al-lah y que Muhámmad es el Mensajero de Al-lah, que observes la oración, que entregues el azaque, que ayunes en el mes de ramadán y que hagas la peregrinación a la Casa de Al-lah, si puedes y tienes medios para ello'. El hombre dijo: ‘¡Has dicho la verdad!’. Entonces nos sorprendimos de que le preguntara y después dijera que había dicho la verdad. Luego, el hombre dijo: 'Háblame sobre la fe (iman)'. Respondió: 'Es creer en Al-lah, Sus ángeles, Sus Libros, Sus enviados, el último día y el decreto divino, tanto bueno como malo'. Dijo: 'Has dicho la verdad'. Después dijo: 'Infórmame sobre el "ihsan"'. Le contestó: 'Es que adores a Al-lah como si lo vieras, pues, si tú no lo ves, realmente Él te ve'. Dijo: 'Háblame sobre la Hora!'. Le respondió: 'El preguntado no sabe de ella más de lo que sabe el que pregunta'. Posteriormente le dijo: 'Infórmame, pues, de sus señales'. Le contestó: 'Cuando la sierva dé a luz a su señora y cuando veas a pobres pastores de ovejas, descalzos y harapientos, rivalizando en la construcción de altos edificios'. Luego el hombre se fue y yo me quedé un rato. Después me dijo: 'Umar, ¿sabes quién era el que preguntaba?'. Contesté: '¡Al-lah y su Mensajero lo saben mejor!'. Dijo: 'Era (el ángel) Gabriel venía para enseñaros vuestra religión'".
Registrado por MuslimUmar bin Al-Jattab —que Al-lah esté complacido con él— cuenta que el ángel Gabriel (Yibril) —la paz sea con él— se presentó ante los compañeros —que Al-lah esté complacido con todos ellos— en la forma de un hombre desconocido. Entre sus características estaban sus ropas de radiante blancura y su cabello intensamente negro. No se apreciaban en él señales de haber viajado, como cansancio, polvo, el cabello despeinado o la ropa sucia, y ninguno de los presentes que estaban sentados con el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— lo conocían. Entonces se sentó delante del Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— como hace un estudiante y le preguntó sobre el islam. Le respondió con estos pilares del islam, que incluyen: reconocer los dos testimonios de fe, cumplir con los cinco rezos, entregar el azaque a quienes lo merecen, ayunar el mes de ramadán y realizar la peregrinación obligatoria del "hajj" si se dispone de medios. Entonces, el que preguntaba dijo que había dicho la verdad. Los compañeros se sorprendieron de que su pregunta indicara la falta aparente de conocimiento sobre el tema y que después lo confirmara. Posteriormente le preguntó sobre la fe ("iman"), y respondió con estos seis pilares que incluyen: la creencia en la existencia de Al-lah —exaltado sea— y Sus atributos, que es único en Sus acciones, como crear, y que es el único que merece ser adorado; la creencia en que los ángeles, quienes Al-lah creó a partir de luz, son siervos honorables que no Lo desobedecen en nada y hacen todo lo que les ordena; la creencia en los libros revelados por Al-lah a los mensajeros, como el Corán, la Torá o el Evangelio, entre otros; la creencia en los mensajeros que transmitían la religión de Al-lah, como Noé, Abraham, Moisés, Jesús, Muhámmad (el último de ellos), y otros mensajeros y profetas —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con todos ellos—; la creencia en el último día, que incluye lo que hay tras la muerte, la vida de ultratumba ("barzaj") y que el hombre resucitará, será juzgado y tendrá como destino el paraíso o el infierno; y la creencia en que Al-lah ha decretado y escrito los asuntos según Su conocimiento previo, sabiduría y voluntad, y que las cosas sucederán según lo que decretó para ellas cuando tengan que pasar y Él es quien las da la existencia. A continuación le preguntó sobre el "ihsan" (excelencia, benevolencia, bondad, virtud, etc.), y contestó que el "ihsan" era adorar a Al-lah como si lo vieras. Y si no alcanzabas dicho nivel, tenías que adorarlo como si Él te estuviese observando. El primero es el nivel de quien es testigo, y es superior; mientras que el segundo es el nivel de quien está siendo vigilado. Después le preguntó cuándo sucedería la Hora (el Día de la Resurrección), y el Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— aclaró que ese conocimiento Al-lah lo había reservado para Él y que ninguna criatura Suya conocía, ni el preguntado ni quien realizaba la pregunta. Posteriormente le preguntó sobre sus señales, y explicó que entre ellas estaba la abundancia de concubinas y de hijos de estas o que habrá un exceso de hijos que desobedecerán a sus madres y las tratarán como esclavas o siervas. También que los pastores de ovejas y los pobres se enriquecerán al final de los tiempos y que estos competirán entre ellos con orgullo en la decoración y construcción de edificios. Luego el Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— esclareció que quien preguntaba era el ángel Gabriel que se había presentado para enseñar a los compañeros esta religión verdadera.
'Aisha —que Al-lah esté complacido con ella— narró que el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: "Quien innove algo en este asunto nuestro (la religión del islam) que no forme parte de él le será rechazado" (Bujari y Muslim). Y en la versión de Muslim: "Quien realice un acto que no esté de acuerdo con nuestro asunto (la religión) le será rechazado".
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— aclara que quien innove algo en la religión o realice un acto que no esté basado en una evidencia del Corán y la Sunnah le será rechazado y no será aceptado por Al-lah.
De Abu Dhar —que Al-lah esté complacido con él—, quien relató que el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— narró que su Señor —enaltecido y exaltado sea— dijo: "¡Oh, siervos míos!, ciertamente Me he prohibido la injusticia y la he prohibido entre vosotros; así que no os oprimáis los unos a los otros. ¡Oh siervos míos!, todos estáis extraviados, excepto aquel a quien Yo he guiado; así que pedidme que os guíe y os guiaré. ¡Oh siervos míos!, todos estáis hambrientos, excepto aquel a quien Yo he dado de comer; así que pedidme alimento y os alimentaré. ¡Oh siervos míos!, todos estáis desnudos salvo aquel a quien Yo he vestido; así que pedidme vestimenta y Yo os vestiré. ¡Oh siervos míos!, cometéis errores de noche y de día y Yo los perdono todos ellos; así que pedidme perdón y os perdonaré. ¡Oh siervos míos!, no alcanzaréis Mi perjuicio para perjudicarme ni Mi beneficio para beneficiarme. ¡Oh siervos míos!, si el primero de vosotros y el último, los humanos y los "yinn" fueran tan piadosos como el corazón de la persona más piadosa, eso no haría acrecentar en nada Mi reino. ¡Oh siervos míos!, si el primero de vosotros y el último, los humanos y los "yinn" fueran tan corruptos como el corazón de la persona más corrupta, eso no haría mermar en nada Mi reino. ¡Oh siervos míos!, si el primero de vosotros y el último, los humanos y los "yinn" se reunieran en un mismo lugar y me pidiesen (algo), Yo les otorgaría a cada uno su petición, y eso no haría decrecer en nada todo cuanto poseo, del mismo modo que el nivel del mar no mengua si se introduce una aguja en él y se saca. ¡Oh siervos míos!, ciertamente, son vuestras obras las que os computo y luego os las recompenso. Quien encuentre, pues, el bien debe alabar a Al-lah por ello, y quien encuentre lo contrario, debe reprochárselo a sí mismo”.
Registrado por MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— explica que Al-lah —alabado y exaltado sea— se ha prohibido la injusticia para Sí y para la creación; por lo que nadie debe oprimir a nadie. Y toda la creación está extraviada de la verdad, salvo aquel a quien Al-lah ha guiado haciendo que acepte la fe. Y quien pida a Al-lah que lo guíe hacia ella, Al-lah lo guiará. Y toda la creación está necesitada de Al-lah en todos los aspectos. Y Al-lah satisfacerá las necesidades de quien se Lo pida, y ello le será suficiente. Y pecan de noche y de día, mas Al-lah —exaltado sea—encubre sus faltas y absuelve a los siervos cuando Le piden perdón. Y no pueden ni perjudicar a Al-lah ni beneficiarlo en nada. Y si todos tuvieran el corazón de la persona más piadosa, su piedad no haría aumentar el reino o el poder de Al-lah. Y si todos tuvieran el corazón de la persona más corrupta, su corrupción no haría decrecer Su reino en nada, pues son débiles y están necesitados de Él en cualquier situación, tiempo y lugar y Él no necesita nada de nadie —alabado sea—. Y si los hombres y los "yinn", del primero al último, se reunieran en un mismo lugar para pedirle a Al-lah concesiones y Al-lah les otorgara a todos ellos lo que pidiesen, lo que Al-lah posee no disminuiría en nada; del mismo modo que una aguja que se introduce en el mar y se saca no hace menguar el caudal del agua. Y ello se debe a la suprema autosuficiencia de Al-lah —alabado sea—. Y Al-lah registra las acciones de los siervos y lleva la cuenta de ellas; después las retribuirá el Día de la Resurrección. Quien obtenga una buena recompensa por sus acciones que dé gracias a Al-lah por haberle guiado hacia la obediencia, y quien obtenga una mala recompensa que se lo reproche solo a sí mismo, porque su alma lo condujo a la perdición.