





























Hadeeth Cards
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Abu 'Abdul-lah Yabir bin 'Abdul-lah Al-Ansari —que Al-lah esté complacido con ambos— narró: «Un hombre le preguntó al Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—: "Si cumplo con las oraciones obligatorias, ayuno el ramadán, considero lícito lo que es lícito e ilícito lo que es ilícito, y actúo según ello, y no añado nada más, ¿entraré al paraíso?". Respondió: "Sí"».
Registrado por MuslimEl profeta —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— muestra que quien realiza las cinco oraciones prescritas sin añadir otras supererogatorias, ayuna el mes de Ramadán sin ayunar lo voluntario, creyendo en la permisión de lo lícito y haciéndolo, creyendo en la prohibición de lo ilícito y absteniéndose de ello, entrará en el paraíso.
Mu'adh bin Yabal —que Al-lah esté complacido con él— relató: «Dije: ¡Oh, Mensajero de Al-lah!, infórmame sobre una acción que me haga entrar en el paraíso y me aleje del infierno». El profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— respondió: "Has preguntado por algo grandioso, pero es fácil para quien Al-lah se lo facilita: adora a Al-lah sin asociarle nada; establece la oración; entrega el azaque; ayuna el ramadán, y peregrina a la Casa. Luego añadió: "¿Quieres que te muestre las puertas del bien? El ayuno es un escudo; la caridad borra las faltas del mismo modo que el agua apaga el fuego, y la oración que la persona realiza en lo profundo de la noche (es otra puerta del bien)". Después recitó: {abandonan sus lechos para invocar a su Señor temiendo (Su castigo) y anhelando (Su misericordia), y dan en caridad de lo que les hemos proveído. Nadie sabe la felicidad que les ha sido reservada (a los creyentes) como recompensa por sus acciones} [Corán 32:16-17]. Posteriormente preguntó: "¿Quieres que te diga cuál es la base del asunto, su pilar y su cúspide?" Respondí: "Sí, Mensajero de Al-lah”. Contestó: “La base del asunto es el islam; su pilar es la oración, y su cúspide, la lucha en la causa de Al-lah". Luego añadió: "¿Quieres que te diga cuál es la clave que domina todo eso?". Respondí: "Por supuesto, ¡oh, Mensajero de Al-lah". Entonces tomó su lengua con los dedos y dijo: "Controla esto". Dije: "¡Oh, Profeta de Al-lah!, ¿de verdad rendiremos cuentas por lo que decimos?". Respondió: "¡Ay de ti! ¿Acaso hay algo que haga caer a la gente de bruces —o dijo sobre sus narices— en el fuego más que lo que cosechan sus lenguas?"»
Registrado por At-TirmidhiMu'adh —que Al-lah esté complacido con él— narró que estaba con el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— acompañándolo durante un viaje y, un día, al amanecer, mientras caminaban cerca el uno del otro, le dijo: «¡Oh, Mensajero de Al-lah!, indícame una obra que me haga entrar al paraíso y me aleje del infierno». Le respondió que había preguntado sobre una acción que era difícil para las almas, pero fácil y sencilla para quien Al-lah la facilita, y esta era cumplir con las obligaciones del islam. La primera es adorar solo a Al-lah sin asociarle nada. La segunda es establecer las cinco oraciones obligatorias durante el día y la noche: «al fayr», «adh-dhuhr», «al 'asr», «al magrib» y «al 'isha», con sus condiciones, pilares y obligaciones. La tercera es entregar el azaque obligatorio, y este es un acto de adoración financiera que se debe pagar sobre toda riqueza que alcance un monto específico determinado por la sharía, y que debe otorgarse a quienes tienen derecho a recibirla. La cuarta es ayunar en ramadán, y consiste en abstenerse de comer, beber y otras acciones que rompen el ayuno, con la intención de adorar a Al-lah desde el «fayr» hasta la puesta del sol. La quinta es la peregrinación a la Casa, dirigiéndose hacia La Meca para cumplir con los rituales, como un acto de adoración a Al-lah Todopoderoso. Después, el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— le preguntó si no quería que le mostrara el camino que conduce hacia las puertas del bien; y ello se consigue realizando actos voluntarios tras los obligatorios mencionados: El primero, el ayuno voluntario, el cual evita que se caiga en el pecado al controlar los deseos y debilitar las fuerzas. El segundo, la caridad voluntaria, la cual extingue el pecado después de cometerse, eliminándolo y borrando sus huellas. El tercero, la oración voluntaria durante el último tercio de la noche. Luego, el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— recitó: {Esos que abandonan sus lechos}, dejan sus camas, {para invocar a su Señor} a través del rezo, el recuerdo («dhikr»), la recitación del Corán o la súplica {temiendo (Su castigo) y anhelando (Su misericordia), y dan en caridad de lo que les hemos proveído. Nadie sabe la felicidad que les ha sido reservado} que experimentarán el Día de la Resurrección con las bendiciones de las que disfrutarán en el paraíso, {como recompensa por lo que hicieron}. Después, el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— le dijo si no quería que le informara sobre la cabeza de la religión, su pilar sobre el que se sostiene y cuál es su cúspide. Mu'adh —que Al-lah esté complacido con él— respondió afirmativamente. Entonces, el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo que la cabeza del asunto era el islam, sus dos testimonios de fe, con los cuales la persona establece la base de la religión. Su pilar, el rezo, pues no hay islam sin rezo al igual que no puede haber una casa sin pilares. Quien realiza la oración fortalece su religión y se eleva; y su cúspide, lo más alto, se alcanza con la lucha en la causa de Al-lah, esforzándose en combatir a los enemigos de la religión para elevar la palabra de Al-lah. Luego, el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— le preguntó si quería que le informase sobre lo que perfecciona lo nombrado anteriormente. Entonces tomó su lengua y le dijo que la controlara y que no hablara sobre aquello que no le concernía. Mu'adh preguntó si su Señor los juzgaría y castigaría por lo que decían. Entonces, el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo literalmente «que tu madre te pierda» (traducido aquí con una expresión que refleja sorpresa), lo cual no es una súplica contra él, sino una expresión árabe para llamar su atención sobre un asunto que debía haber comprendido. Luego dijo: «¿Acaso no caen las personas de bruces en el fuego, sino es por lo que sus lenguas han producido?», como la incredulidad, la difamación, los insultos, los chismes, las calumnias, las falsas acusaciones y similares.
Ibn 'Abbás —que Al-lah esté complacido con ambos— narró que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— transmitió de su Señor —bendito y exaltado sea—: «Al-lah ha decretado las buenas y malas acciones, y luego ha aclarado: Si alguien tiene la intención de hacer una buena acción, pero no la realiza, Al-lah se la registra como una buena acción completa. Si tiene la intención de hacerla y la realiza, Al-lah se la registra como diez buenas acciones que pueden multiplicarse por setecientas o incluso muchas más. Si tiene la intención de cometer una mala acción, pero no la lleva a cabo, Al-lah se la registra como una buena acción completa. Y si tiene la intención de cometerla y la lleva a cabo, Al-lah se la registra como una sola mala acción».
Registrado por Al-Bujari y Muslim en sus libros de "Sahih" con estas mismas palabrasEl Mensajero —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— aclara que Al-lah determinó las buenas y malas acciones y después mostró a los ángeles cómo registrarlas: A quien tenga la intención de realizar una buena acción y esté determinado a hacerla, se le registrará una buena acción aunque no llegue a realizarla; pero si llega a realizarla, la recompensa se le multiplicará desde diez hasta setecientas veces o muchas más. El aumento de la recompensa depende de la sinceridad del corazón, del alcance del beneficio que comporte la acción y de causas similares. Si alguien tiene la intención de realizar una mala acción y está determinado a hacerla, pero no la hace por Al-lah, se le registrará una buena acción. Si no la materializa porque está ocupado en otro asunto y no llega a tomar medidas para realizarla, no se le registrará nada. Si no la lleva a cabo por impotencia, se le registrará su intención; y si la realiza, se le registrará como una sola mala acción.
Abu Huraira —que Al-lah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Al-lah— la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: «Al-lah dice: "A quien sea hostil con uno de Mis amados más cercanos ('wali'), le declararé la guerra. Mi siervo no puede acercarse a Mí con nada más querido para Mí que (el cumplimiento con) las obligaciones que le he impuesto; y continúa acercándose a Mí mediante obras voluntarias hasta que Yo lo amo. Y cuando lo amo, me convierto en el oído con el que escucha, la vista con la que ve, la mano con la que actúa y el pie con el que camina. Si Me pide algo, se lo concedo; y si busca Mi protección, se la otorgo"».
Registrado por Al-BujariEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— transmitió en un hadiz «qudsi» que Al-lah, el Altísimo, declara y anuncia Su enemistad a quien dañe a uno de Sus «wali» allegados, lo haga enojar o lo deteste. El «wali» es el creyente piadoso; y la cercanía, protección y amor de Al-lah hacia un siervo dependen del grado de fe y piedad que tenga. No hay nada con lo que un musulmán pueda acercarse más a su Señor que cumpliendo lo que Él le ha impuesto, obedeciendo Sus órdenes y alejándose de lo que ha prohibido. Además, cuando el creyente se acerca a Al-lah mediante las obras voluntarias junto a las obligatorias, llega a alcanzar Su amor. Y cuando Al-lah lo ama, lo encamina en: su oído, pues solo oye lo que complace a Al-lah; sus ojos, pues solo mira lo que Al-lah ama y aprueba; sus manos, pues solo hace con ellas lo que satisface a Al-lah; y sus pies, pues camina hacia lo que complace a Al-lah y persigue solo lo que es bueno. Asimismo, si le solicita algo a Al-lah, Él se lo concede y responde a su súplica. Y si busca refugio en Al-lah para obtener Su protección, Al-lah —glorificado sea— lo ampara y lo protege de lo que teme.
Abu Muhammad 'Abdul-lah ibn ‘Amr ibn Al-'As —que Al-lah esté complacido con ambos— narró que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: «Nadie entre ustedes cree (realmente) hasta que sus deseos se sometan a lo que yo he traído».
Lo hemos Registrado en el libro Al-Hujjah y su cadena de transmisión es auténticaEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— explicó que una persona no alcanza la fe completa que se le exige hasta que su voluntad esté conforme con las órdenes, las prohibiciones y demás que trajo el Mensajero —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—; de forma que ame lo que él ordenó y rechace lo que él prohibió.
'Abdul-lah bin 'Amr —que Al-lah esté complacido con ambos— narró que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: «Hay cuatro rasgos que, si una persona los reúne, la convierten en un hipócrita; y si solo posee uno solo de ellos tendrá un rasgo de hipocresía hasta que lo abandone. Estos son: si habla, miente; si hace una promesa, la rompe; si discute, actúa de forma inmoral; y si hace un pacto, lo traiciona».
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— advirtió sobre cuatro características que, si se dan en el musulmán, lo hacen parecerse mucho a los hipócritas. Esto se aplica a aquellos en los que dichos rasgos predominan, no en quien los muestra de forma ocasional. Estos son: Primero, cuando habla, miente de forma intencionada y evita decir la verdad. Segundo, cuando hace un pacto con alguien, no lo cumple y traiciona a la otra parte. Tercero, cuando promete algo, no lo cumple, sino que rompe su promesa. Cuarto, cuando discute o se pelea con alguien, su disputa se vuelve intensa, se desvía de la verdad, busca formas de rechazarla y anularla y recurre a la falsedad y la mentira. La hipocresía consiste en mostrar lo contrario de lo que se guarda en el interior. Esto se observa en quien reúne dichas características, pues su hipocresía se manifiesta con las personas con las que habla, a las que realiza una promesa, a las que confían en él, a las que se pelean con él o con las que establece un pacto. Pero no significa que sea un hipócrita en el islam, de forma que muestre la fe mientras que oculta la incredulidad. Y si alguien tiene una de estos rasgos, posee una parte de hipocresía hasta que la abandone.
Abu Hurairah —que Al-lah esté complacido con él—, narró que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: «Por Aquel en cuya mano está el alma de Muhammad, si alguien de esta nación, ya sea judío o cristiano, oye de mí y luego muere sin aceptar lo que he traído, será de los residentes del Infierno."
Registrado por MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— jura por Al-lah que todo aquel de esta nación, ya sea judío, cristiano o de otra fe, a quien le llegue el mensaje del Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— y muera sin haber creído en él será de los habitantes del fuego, donde permanecerá eternamente.
'Aisha y 'Adul-lah ibn 'Abbas —que Al-lah esté complacido con ambos— narraron: «Cuando el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— estaba en su lecho de muerte, se tapaba el rostro con una prenda de vestir, y si su respiración se hacía más dificultosa se descubría la cara, y en este estado dijo: "La maldición de Al-lah sea con los judíos y los cristianos; tomaron las tumbas de sus profetas como lugares de culto", advirtiendo contra lo que habían hecho».
Registrado por Al-Bujari y Muslim'Aisha e Ibin 'Abbas —que Al-lah esté complacido con ambos— nos informan que, cuando el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— se hallaba en su lecho de muerte, se cubría la cara con un trozo de tela; y cuando su respiración se hacía más dificultosa por la agonía, se la descubría y dijo en tal grave estado «la maldición de Al-lah sea con los judíos y los cristianos y sean expulsados de Su misericordia» por haber levantado lugares de culto sobre las tumbas de sus profetas. Y si no fuera por la gravedad del asunto, no lo mencionaría en una situación como esa. Por este motivo, el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— prohibió a su nación hacer como los judíos y cristianos, ya que ello es una vía que conduce a atribuirle copartícipes a Al-lah.
De Abu Huraira —que Al-lah esté complacido con él—, quien narró que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: «¡Al-lah, no hagas de mi tumba un ídolo! Al-lah expulsa de Su misericordia a la gente que hace de las tumbas de sus profetas lugares de oración».
Registrado por AhmadEl Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— ruega a su Señor que su tumba no se convierta en algo similar a las estatuas que adora la gente con veneración y ante las cuales se inclinan. Luego informa que Al-lah aleja de Su misericordia a quien convierte las tumbas de sus profetas en oratorios, pues esto es un medio que lleva a adorarlas y atribuirles milagros.