





























Hadeeth Cards
Da'wa cards that highlight great meanings from the noble prophetic hadiths in a simple style and attractive display that helps the Muslim to have a deeper understanding of his religion in an easy way
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Narró Ibn Abbas -Al-lah esté complacido con ambos-: “El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- solía suplicar:¡Mi Señor! Ayúdame y no ayudes a otros contra mí; concédeme la victoria y no se la concedas a otros contra mí; astucia a mí favory no contra mí; guíame y facilítame la guía; y concédeme la victoria sobre quien me quiere oprimir [Rabi a’inni wa la tu’in ’alaya, wa ansurni wa la tansur ’alaya, wa Umkur li wa la tamkur ’alaya wa ahdini wa yassir huday ‘ilaya wa ansurni ’ala man baghá ’alaya]. ¡Oh Al-lah! Haz que sea agradecido contigo, que Te recuerdo constantemene, que me entregue a Ti, que Te adore y que me someta a Ti (o dijo: que a Ti me vuelvo) [Al-lahumma iy’alni laka chakirán, laka dhakirán, laka ráhibán, laka mitwa’án, ilayka mujbitán (munibán)]. ¡Oh mi Señor! Acepta mi arrepentimiento, borra mis faltas, responde a mi súplica, refuerza mi alegato, guía mi corazón, haz certera mi lengua y libera mi corazón de toda inquina y odio’ [Rabi taqabal tawbati wa aghsul hawbati wa ayib da’wati wa zabbit huyati wa ahdi qalbi wa saddid lisáni wa uslul sajimata qalbi]”.
Registrado por Ibn Mayah - Registrado por Al-Tirmidhi - Registrado por Abu-Dawud - Registrado por AhmadEl Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- solía suplicar: “¡Mi Señor! Ayúdame” a recordarte, agradecerte y adorarte del mejor modo, “y no ayudes a otros contra mí”, esto es, no hagas que otros sean de los satanes humanos o de los genios me opriman y me impidan adorarte; “concédeme la victoria y no se la concedas a otros contra mí”: la victoria sobre los incrédulos y no hagas que me venzan. Concédeme la victoria sobre mi alma que es mi enemigo más acérrimo y no hagas que el alma que llama a realizar el mal que me venza y que me empuje a seguir mis pasiones y dejar el camino recto; “astucia a mí favor y no contra mí”: sé astuto contra mis enemigos y todos los que quieren hacerme el mal, e infríngeles el mal desde donde no se lo esperan, y líbrame de que eso me suceda a mí. La astucia es una de las cualidades prácticas de Al-lah, pero no se le puede calificar con ella en términos absolutos. Solo se le califica con ella en caso de alabanza, como en el caso de Su astucia contra los incrédulos y aquellos que maquinan contra los creyentes, como tampoco se puede negar que Al-lah no tenga la cualidad de la astucia, puesto que el Todopoderoso se la ha atribuido para Sí mismo, así que debemos creer en ello de la forma que merece Alabado sea. “Guíame y facilítame la guía”: para que así no sienta pereza al cumplir con los actos de adoración y no llegue a marginarlos. “Y concédeme la victoria sobre quien me quiere oprimir”: que resulte victorioso sobre quienes sean injustos conmigo. “¡Oh Al-lah! Haz que Te sea agradecido”, por todos los bienes de los que me has colmado. “Que Te memore”, en todo momento. “Que me entregue a Ti”, que sea temeroso de ti en las buenas y en las malas. “Que Te adore y que me someta a Ti”. “O dijo: que a Ti me vuelvo, siempre arrepentido puesto que el arrepentimiento es dejar el pecado definitivamente. “¡Oh mi Señor! Acepta mi arrepentimiento”, haz que sea correcta en todos sus requisitos y condiciones para que sea aceptada. “Borra mis faltas”, “responde a mi súplica”, “refuerza mi alegato”, contra Tus enemigos en este mundo terrenal o haz que mi palabra sea firme y sea siempre creída en este mundo terrenal y en el momento de responder a los dos ángeles de la muerte. “Guía mi corazón, haz certera mi lengua” para que solo sida la verdad y que no hable excepto con la verdad. “Y libera mi corazón de toda inquina y odio’, esto es, saca de él todo tipo de corrupción y mala conducta que habita el corazón.
Narró Abdullah Ibn Amer -Alah este complacido conambosl-: escuché al Mensajero de Alah -la paz y las bendiciones sean con él- decir: "En verdad que Alah -Enaltecido sea- creó Su creación en la oscuridad luego los ilumino con Su luz, quien haya sido iluminado con esa luz se guiará y quien no haya sido iluminado se desviará, por eso digo que la tinta del cálamo se ha secado según el conocimiento de Alah"
Registrado por Al-Tirmidhi - Registrado por AhmadEste hadiz explica que Alah -Enaltecido sea- ha creado a Su creación en la oscuridad, y puso sobre ellos algo de Su luz, quien haya sido alcanzado por esta luz se guiará al camino del paraíso, mientras que quien no fue alcanzado por dicha luz se extraviará y saldrá del camino de la verdad ya que tanto la guía como el extravío están relacionados con el conocimiento de Alah, y lo que Él ha decretado no será alterado ni cambiado, que la tinta del cálamo se haya secado es una muestra de ello.
Narró Ibn Mas'ud, Al-lah este complacido con él, que el Mensajero de Allah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: "He visto a Gabriel en Sidrat al Muntaha (un lugar en el paraíso) y tenía seiscientas alas". Dijo el narrador: "Le pregunté a 'Asim sobre las alas, pero se negó a informarme" y dijo: "Entonces varios de sus compañeros me informaron" Que un ala ocupa lo que hay entre el oriente y el occidente".
Registrado por AhmadEl Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- vio a Gabriel en lo más alto del paraíso y tenía seiscientas alas, así pues el narrador preguntó a Asim Ibn Abi Bahdalah sobre las forma de las alas. Pero no le informó, así que varios de sus compañeros le dijeron que cada ala era tan grande que ocupaba lo que hay entre oriente y occidente. Y esto ha sido transmitio en otros hadices de categoría sahih (verídica).
Narró Mu’awia Ibn Al-Hakam As-Sulami, que Al-lah esté complacido de él: “Recé con el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, de repente un hombre del pueblo estornudó, y le dije: ‘Que Al-lah tenga misericordia de ti’; entonces las personas comenzaron a verme de forma agresiva, y les dije: ‘¿Que les sucede por qué me miran así?’ Entonces comenzaron a golpear sus manos contra sus muslos indicándome que me callara; así que me callé. Después de que rezó el Mensajero de Al-lah, daría en rescate a mi madre y padre por él (una expresión que la usaban los árabes para mostrar respeto y amor hacia el Mensajero de Al-lah), juro que nunca he visto un mejor maestro que él, no me regañó, no me insultó ni reprendió, sino que el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Durante la oración no está permitido hablar, (la oración) sólo consiste en glorificar a Al-lah, declarar Su Grandeza y recitar el Corán”. O como dijo el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dije: ‘Mensajero de Al-lah, soy muy próxima al Yahilia (es decir nuevo en el Islam), y Al-lah me ha guiado hacia el Islam, hay entre nosotros personas quienes visitan a los oráculos’. Y él dijo: “No acudas a ellos”. Y dije: ‘Hay personas de entre nosotros que creen en los agüeros’. Y el Mensajero dijo: “Eso es una costumbre arraigada en sus corazones, pero que no influye en la decisión”. Y dijo Ibn As-Sabah: ‘Que no les influye’. Y dijo Mu’awia: ‘También los hay que echan suertes trazando líneas en la arena’. Y el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Hubo un profeta que lo hacía y quien estaba de acuerdo con el trazo decía que era correcto”. Dijo Mu’awia: ‘Tenía a mi cargo una esclava que pastaba mi ganado cerca de la montaña de Uhud y al Yauaniah (en las afueras de La Medina). Cierto día inspeccioné el ganado, y encontré que un lobo había matado una de las ovejas. Como soy un ser humano, me enfurecí y golpeé a la esclava, por su falta de atención. Más tarde fui a ver al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, quien me reprendió por mi comportamiento. Le dije: ‘Mensajero de Al-lah! ¿Debo dejarla en libertad?’ Respondió: “Tráela ante mí”. El Mensajero de Al-lah le preguntó a la esclava: “¿Dónde está Al-lah? Respondió Ella: ‘En el cielo’. Inquirió él: “¿Quién soy yo?” Respondió la esclava: ‘Tu eres el Mensajero de Al-lah’. Y dijo el Mensajero de Al-lah, dirigiéndose a Mu’awia: “Libérala; ella es creyente”.
Registrado por MuslimNarra Mu’awia Ibn Al-Hakam As-Sulami, que Al-lah esté complacido de él, lo que le sucedió mientras rezaba con el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, junto con un grupo de personas. De repente un hombre estornudó y dijo: ‘Al-hamdu li Al-lah’ (Alabado sea Al-lah); al que contestó Mu’awia, que Al-lah esté complacido de él, con ‘Que Al-lah tenga misericordia de ti’, cumpliendo con el hadiz del Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, cuando dijo: “Si alguien de ustedes estornuda, que diga Alabado sea Al-lah; y le responda su hermano o su compañero ‘que Al-lah tenga misericordia de ti’”. Por tanto, Mu’awia desconocía que no se debe decir eso durante la oración; lo que motivó que los demás lo miraran de forma agresiva, sin pronunciar palabra alguna. Entonces, él extrañado, y sin reparar en el error que había cometido, les espetó qué es lo que está pasando, preguntándole porqué le miraban así. Al no entender lo que pasaba, los compañeros le insistieron con golpes en sus muslos, que se callara; al percatarse de su insistencia, supo que se había equivocado, y entonces no quiso discutir, y entendió de que debía callarse, y así lo hizo. Cuando el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, terminó de rezar, Mu’awia se acercó a él, que daría su madre y su padre por el Mensajero, y afirma que el Mensajero es el mejor maestro, que no le regañó, ni le insultó ni le reprendió por lo que hizo durante la oración; sino más bien, le enseñó las normas legales que rigen durante la oración de una forma que convence y provoca sumisión en los corazones. El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo, hablándose a Mu’awia: “Durante la oración no está permitido hablar, (la oración) sólo consiste en glorificar a Al-lah, declarar Su Grandeza y recitar el Corán”. Es decir, que durante la oración solo está permitido eso, y no la comunicación entre las personas, aunque los primeros tiempos del Islam estaba eso permitido, pero que luego se eliminó. Luego el propio Mu’awia justifica su ignorancia ante el Profeta, al reconocer que procede de la época preislámica (Yahilia) (se le conoce así porque es una época de ignorancia “yahilia” y de salvajismo). Y luego prosigue que Al-lah le ha guiado hacia el Islam, es decir, que ha pasado de la incredulidad hacia la religión del Islam, y que aún desconoce las leyes de la religión. Luego Mu’awia continúa y afirma que compañeros de él aún visitan los oráculos para solicitarles cosas sobre del futuro, al que el Profeta le responde que “no acudas a ellos”. De esta forma el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, prohíbe visitar y creer lo que dicen los oráculos, ya que hablan sobre asuntos del qaib (lo no visto/lo oculto) que pueden provocar tribulación entre las personas, y les mienten. Al igual que está prohibido darles propinas. Mu’awia prosigue, y dice también que compañeros de él aún creen en los presagios y los augurios, es decir, si veían un pájaros volar hacia la derecha o hacia la izquierda, lo interpretan de una forma determinada, lo que implicaba llegar a suspender sus viajes, o lo que tenían planeado hacer; al igual, que también tenían la superstición sobre determinados voces; lugares; periodos del año; o veía alguien; etc…Lo interpretaba de una forma supersticiosa. Así es el caso, que algunos por ejemplo no contraían matrimonio en el mes de Shawal; o que tenía marcado el miércoles como día de superstición; o el mes de Safar; etc… Pero cuando llegó el Islam prohibió todas esas prácticas por lo que de ella derivaba perjuicio sobre la mente, el pensamiento y el comportamiento de las personas; y que la persona ha de confiar y encomendarse sola a Al-lah. Como respuesta a las supersticiones de los compañeros de Mu’awia, el Profeta dijo que aquello era una costumbre incrustada en sus corazones, y que no debería regir sus vidas ni sus destinos con prácticas de augurios y presagios, ya que no deben suspender sus planes como consecuencia de ellos. De esta forma el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, ha prohibido los augurios y todo lo que conlleva encomendarse o confiar sobre un determinado asunto, que no sea en Al-lah, El Único. Y luego Mu’awia continúa diciendo que también todavía compañeros de él echan suertes trazando líneas en la arena (al-tajtit). Y esta práctica la realizaban los árabes, y consistían en que el oráculo venía con un joven al que le ordena que dibuje una serie de líneas sobre la arena, y posteriormente le ordena que borre de dos en dos, y luego el presagiador mira las últimas líneas que quedaban de aquella serie, si es un número par entonces es signo de éxito y victoria, y si es un número impar entonces es señal de decepción y desesperación. El Profeta respondió “hubo un profeta que lo hacía…”; es decir, dibujaba unas líneas en la arena para conocer asuntos a través de discernimiento mediante aquellas líneas. Se dijo que aquel Profeta, era Idris o Daniel, que la paz de Al-lah sea con ellos. Y en el hadiz, el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: “…Y quien estaba de acuerdo con el trazo decía que era correcto”. Es decir, quien estaba de acuerdo con el trazo de aquel Profeta, pues le está permitido hacerlo. Sin embargo, nosotros no tenemos manera de conocer con certeza del porvenir. Por tanto, en el hadiz se evidencia que es ilícito hacer este tipo de práctica; ya que solo está permitida la certeza por aprobación, y nosotros no tenemos esa certeza de conocer el futuro. Es probable que en nuestra religión se haya eliminado ese aspecto, que en un primero momento pudo ser lícito; y por otra parte es probable que también se refiera que esa práctica (al-tajtit) está permitida para conocer la profecía de aquel profeta (quien lo hacía), pero que posteriormente fue interrumpida. El hadiz es una evidencia de que está prohibida esa práctica, y no habla de que está permitida. Al igual también el hadiz es una evidencia de la invalidez de las personas en conocer esa práctica, ya que la aprobación requiere conocerla, y el conocimiento se adquiere mediante dos vías: La primera, un texto claro y verídico que muestra la forma de conocer ese conocimiento. Y la segunda, la cadena de transmisión desde el tiempo de aquel Profeta, hasta la era del Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Y esos dos puntos han sido negados. Es de destacar, que los Profetas no afirman que conocen al-qaib (lo no visto; lo oculto); ni tampoco informan a las personas de que conocen al-qaib. Y lo que hayan revelado sobre lo oculto/lo invisible ha sido porque Al-lah se los ha revelado, y ellos siempre se lo atribuyen a Él. Como así lo dice Al-lah, Glorificado sea: (Diles: No sé si está cerca aquello con que se les ha amenazado [el Día del Juicio], o si mi Señor lo retardará aún más. Él es Quien conoce lo oculto y no permite que nadie acceda a él). [Sura Al-Yin. 72/26-27]. Solo Al-lah es capaz de conocer lo oculto; y por tanto, nadie puede conocerlo salvo Él; a no ser que sean señales que evidencian la profecía, y eso es lo que afirman los que realizan esa práctica que aseguran que son discípulos de aquel Profeta que trazaba líneas. En la tercera parte del hadiz, Mu’awia asegura que tiene una esclava que pastoreaba su ganado, pero que un día se percató de que faltaba una cabeza del ganado que la mató el lobo, como consecuencia de aquel acto, Mu’awia, como ser humano, se enfureció y golpeó a la esclava por su falta de atención. Todo eso sucedió cerca de la montaña de Uhud y al Yauaniah (en las afueras de La Medina). Posteriormente, Mu’awia llegó a donde estaba el Profeta de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y le comentó lo que había sucedido, este le exageró lo que había pasado. Mu’awia entonces entendió que había cometido un acto que afectó mucho al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le ofreció a que la librase por el maltrato que le realizó. Entonces el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le ordenó que personase a la esclava delante de él; y Mu’awia trajo la esclava. Y entonces el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le preguntó a la esclava ¿dónde está Al-lah?, es decir, donde está el que todo el mundo merece adorar; el que cuenta con todos los atributos de perfección. En otra versión se dice que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le preguntó ¿Dónde está tu Señor? De esta forma el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, quiso saber con esa pregunta que la esclava cree en la Unicidad de Al-lah, ya que la señal de los que creen en la Unicidad de Al-lah, es que Él está en el Cielo. La esclava respondió entonces que Al-lah está en el Cielo. En lo más alto. Y que Él, Glorificado sea, está por encima de todo, y que Está Establecido sobre Su Trono. Y posteriormente el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le pregunta a la esclava ¿quién era él? A lo que ella contesta: ‘Tú eres el Mensajero de Al-lah’. Al oír eso, el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, ordenó a que fuera liberada, ya que al testiguar que Al-lah está en lo Más Elevado; y que atestiguó sobre el mensaje del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah, era una evidente señal de su verdadera creencia.
Narró Abu Huraira -Al-lah este complacido con él-: el profeta -la paz y las bendiciones sean con él- dijo: "El mejor de ustedes es el que sea mejor con mi familia después de mí" Abdurrahman Ibn Aud vendió un jardín por cuatrocientos mil y lo dividió entre las esposas del profeta -la paz y las bendiciones sean con él
Registrado por Ibn Abi 'Asim - Registrado por Al-HakimEl mejor de ustedes (Compañeros del profeta) es el que sea mejor con mi familia: mis esposas, familiares, parientes cercanos después de mi muerte, los sahabas aceptaron el consejo del profeta -la paz y las bendiciones sean con él- y lo hicieron con generosidad y respecto, entre ellos estaba Abdurrahman Ibn Auf, Al-lah este complacido con él, vendió un jardín por cuatrocientos mil y repartió el dinero entre las esposas del profeta -la paz y las bendiciones sean con él-.
Narró Abu Huraira, que el Mensajero de Alah -la paz y las bendiciones sean con él-dijo: “Vi a Ya'far volar en el paraíso junto con los ángeles”.
Registrado por Al-TirmidhiEl Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, vio a su primo Ya'far ibn Abi Talib Al-lah esté complacido con él, volando en el paraíso con los ángeles, por lo que fue llamado Ya'far el volador y Ya'far el de las dos alas. Ya'far fue martirizado en la batalla de Mutah después de cortar sus manos. En el paraíso Al-lah le compensó con dos alas que por medio de ellas vuela junto con los ángeles.
Narró Al Baraa -Al-lah esté complacido con él-: "Cuando murió Ibrahim (el bebe del Profeta) -la paz sea con él- dijo el Mensajero de Allah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-: Ciertamente él tiene una nodriza (que lo amamanta) en el paraíso".
Registrado por Al-BujariMurió Ibrahim el hijo del Mensajero de Allah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- y Mariya Al Qubtiya, siendo un niño de 18 meses. Y el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- informó de que Allah, el Altísimo, había dispuesto en el paraíso, alguien que le amamantaría hasta completar su tiempo de amamantamiento.
De Az-Zubeir Ibn Al-Awam, Al-lah esté complacido con él, que dijo: “El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, portaba dos armaduras el día de la batalla de Uhud. Cuando quiso subirse encima de una roca, no pudo, pero Talhata le ayudó montándolo sobre su cuerpo hasta que se subió encima de la roca. Entonces, dijo: “oí que el El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo: ‘¡Oh Al-lah, compensa a Talhata!’”.
Registrado por Al-Tirmidhi - Registrado por AhmadEl Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, portaba dos armaduras con el fin de protegerse de las estocadas del enemigo en la batalla de Uhud. Cuando se dirigió a una roca y quiso subirse encima, no pudo, pero Talhata, Al-lah esté complacido con él, reclinó su cuerpo para que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, se montase sobre él y le ayudó a subir encima de la roca. Entonces, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo: “¡Oh Al-lah, compensa a Talhata!”, esto es, que Talhata se ha garantizado para sí, bien por este acto, bien por lo que hizo en esa batalla, el Paraíso y se lo ha merecido por todas sus obras.
Narró Yaber Ibn ‘Abdu Al-lah, que Al-lah esté complacido de ellos: ‘Llegó Sa’ad, y entonces el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él’, dijo: “Este es mi tío, y que me demuestren quien de ustedes tiene tío igual que el mío”.
Registrado por Al-TirmidhiLlegó Sa’ad Ibn Abû Waqqas a donde estaba sentado el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y cuando este lo vio, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Este es mi tío, de quien me siento orgulloso; y que me demuestren quien tiene un tío igual que el mío”, para evidenciar que nadie de los que estaban ahí podía tener un tío como el tío del Profeta, Sa’ad. Sa’ad era de Beni Zahra, y la madre del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, era también de Beni Zahra, y por tanto era pariente de ella, y los parientes de las madres son tíos.