





























Hadeeth Cards
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De Anás, Al-lah esté complacido con él, que dijo: “El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, partió con sus compañeros hacia Badr y llegaron antes que los asociadores. Y les dijo: ‘¡Que ninguno de ustedes se adelante un paso antes de mí!’ En ese momento se acercaron los asociadores. Y el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo: ‘¡Id en pos de un Jardín cuyo ancho son los cielos y la Tierra!’ Y Umair Ibn Al Humám Al Ansarí, Al-lah esté complacido de él, preguntó: ‘¡Mensajero de Al-lah! ¿Un Jardín cuyo ancho sería el de los cielos y la Tierra? Dijo: ‘¡Sí!’ Dijo: ‘¡Qué maravilla! ¡Qué alegría!’ Y el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, le preguntó: ‘¿Por qué dices eso?’ Dijo: ‘¡Por nada excepto que, por Al-lah, oh Mensajero, desearía ser de la gente de ese Jardín!’ Le dijo: ‘¡Pues, ciertamente, tú eres de su gente!’ En ese momento sacó unos dátiles de su talega y empezó a comérselos. Después dijo: ‘¡Si esperase a comerme todos estos dátiles, mi vida se habría prolongado demasiado!’ Así pues, arrojó los dátiles que llevaba consigo y entró a combatir hasta caer muerto”.
Registrado por MuslimAnás, Al-lah esté complacido con él, nos informa de que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, salió de Medina junto con sus compañeros hasta encontrarse con la caravana de Abu Sufián que provenía de Cham (Damasco) en dirección a la Meca. El Mensajero de Al-lah y sus compañeros no habían salido a combatir, pero Al-lah quiso que, en su camino, se cruzaran con su enemigo sin previo aviso. Por este motivo, muchos de los compañeros del Mensajero de Al-lah no participaron en esta batalla, sin que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, se los reprochara. Así que el Mensajero de Al-lah partió junto con sus compañeros y llegaron a Badr antes que los asociadores de Quraich. El Mensajero de Al-lah junto con los suyos se posicionaron en el lugar, y después llegaron los incrédulos y asociadores. El Mensajero de Al-lah dijo entonces: ‘¡Que ninguno de ustedes se adelante un paso antes de mí!’, esto es, que nadie vaya por delante de mí para que no cometan ningún error táctico por desconocimiento. Luego, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, les dijo: ‘¡Id en pos de un Jardín cuyo ancho son los cielos y la Tierra!’, esto es: competir y no escatimar en entregar sus vidas por la causa de Al-lah, pues la recompensa es un Paraíso cuyo ancho son los cielos y la Tierra. Se lo dice con el objetivo de arengarlos para que combatan a los asociadores e incrédulos. Umair Ibn Al Humám Al Ansarí, Al-lah esté complacido de él, preguntó: ‘¡Mensajero de Al-lah! ¿Un Jardín cuyo ancho sería el de los cielos y la Tierra? Dijo: ‘¡Sí!’ Dijo: ‘¡Qué maravilla! ¡Qué alegría!’ Y el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, le preguntó: ‘¿Por qué dices eso?’ Dijo: ‘¡Por nada excepto que, por Al-lah, oh Mensajero, desearía ser de la gente de ese Jardín!’ Le dijo: ‘¡Pues, ciertamente, tú eres de su gente!’ Esto es la buena nueva que le da, a él y a sus compañeros, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, para que así no escatimen ningún esfuerzo en el combate. Después de que Umair Ibn Al Humám, Al-lah esté complacido con él, oyera esa buena nueva de la boca de nuestro Enviado, cuya palabra es verdad y certeza, sacó unos dátiles de su talega en forma de cuerno, que es la que emplean los combatientes para guardar su comida. Empezó a comérselos. Después dijo: ‘¡Si esperase a comerme todos estos dátiles, mi vida se habría prolongado demasiado!’ Así pues, arrojó los dátiles que llevaba consigo y entró a combatir hasta caer muerto, Al-lah esté complacido con él.
Narró Abu Huraira, Al-lah esté complacido con él, que dijo: “Envió el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, una expedición de diez hombres para que espiase al enemigo y mandó que fuese como emir Asim Ibn Zábit Al Ansarí, Al-lah esté complacido de él. Partieron de inmediato hasta llegar a Hadát, entre Usfán y Meca. Una facción de la tribu de Hudhail llamada Banu Lihián, se enteró de la presencia allí de la expedición y se lanzó contra ellos para combatirlos en número aproximado de cien arqueros, siguiendo las huellas. Cuando Asim y sus compañeros se apercibieron de que los habían seguido, fueron a refugiarse a un lugar elevado. Sin embargo fueron rodeados por los arqueros y les dijeron: ‘¡Bajad y entregaos. Tenéis nuestra promesa de que no mataremos a ninguno de vosotros! Y les contestó Asim Ibn Zábit: ‘En lo que respecta a mí, no aceptaré para caer en sus manos. ¡Oh Al-lah! Informa a Tu Profeta, Al-lah le bendiga y le dé paz, sobre nosotros.’ A continuación dispararon las flechas y mataron a Asim y a otros. Después bajaron tres para acogerse a la promesa, que eran: Jubaib, Zaid Ibn Ad Dázina y otro hombre. Y cuando se aseguraron de tenerlos cogidos, soltaron las cuerdas de los arcos y los ataron. Dijo el tercer hombre: ‘Esto es el comienzo del engaño y la traición en el pacto, y por Al-lah que no os acompañaré. Ciertamente, estos son, los que habéis matado, para mí un ejemplo (quería que lo matasen antes de ser apresado). Lo arrastraban y él se negaba a acompañarlos, de forma que lo mataron. Partieron entonces, con Jubaib y Zaid y los vendieron en Meca. Y este hecho ocurrió después de la batalla de Badr. A Jubaib lo compró Banu Al Háriz Ibn Amir Ibn Naufal Ibn Abdumanáf. Y en el día de Badr Jubaib mató Al Háriz. Permaneció Jubaib cautivo con ellos, los meses sagrados hasta que resolvieron matarlo. Primeramente pidió prestada una navaja para afeitarse el pubis y purificarse, a una de las hijas de Al Háriz, y ésta se la prestó. Después un hijo de la mujer fue a gatas hasta donde estaba Jubaib y se sentó en su regazo. Y la navaja en manos del hombre. Cuando la mujer se dio cuenta, gritó angustiada y como Jubaib sabía por qué gritaba, le dijo: ‘¿Tienes miedo de que lo mate? ¡Pues, no había pensado hacerlo!’ Y dijo ella: ‘¡Por Al-lah, que no he visto otro prisionero mejor que Jubaib! ¡Y por Al-lah, que un día lo vi comiendo un racimo de uvas en su mano, mientras permanecía encadenado, y sin que hubiera fruta en Meca. Y decía ella: ‘¡Ciertamente, es la provisión que Al-lah ha otorgado a Jubaib!’ Cuando salieron con él fuera del límite sagrado de Meca, para matarlo, les pidió: ‘¡Dejadme que rece dos rakas!’ Lo dejaron rezar y dijo: ‘¡Por Al-lah! que si no fuera porque pensaríais que estoy angustiado por la muerte, alargaría mi oración: ¡Oh Al-lah, cuéntalos en número y haz que mueran de uno en uno, sin que quede tan sólo uno!’ Y continuó diciendo: ‘No me importa, una vez que muera musulmán sobre qué costado quedará mi cuerpo para Al-lah. Y así es por la esencia divina, y si Él quiere pondrá su baraka en los miembros del cuerpo cortado.’ Y así fue como Jubaib instauró la Sunna para todo musulmán de rezar pacientemente antes de ser ejecutado. Informó el Profeta, Al-lah le bendiga y le dé paz, a sus compañeros el mismo día que fueron asesinados. Asim en una ocasión mató a uno de los jefes de Quraish. Y por ello cuando supieron que fue asesinado, enviaron al lugar a una gente para que vinieran con algo por lo que se le conociera y se vengaran de él. Y Al-lah envió sobre Asim como una especie de nube de abejas que lo protegieron de ser cortado. Y no pudieron hacerle nada.”.
Registrado por Al-BujariEn la historia de Asim Ibn Zábit Al Ansarí, Al-lah esté complacido de él, hay una Karamah (un tipo de milagros) ocurrida con los compañeros del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, cuando les mandó en una expedición de diez hombres para que espiase al enemigo, Así que fueron y cuando llegaron a Hadát, entre Usfán y Meca. Una facción de la tribu de Hudhail se dio cuenta de ellos y se lanzó contra ellos para combatirlos en número aproximado de cien arqueros, siguiendo las huellas. Cuando Asim y sus compañeros se apercibieron de que los habían seguido, fueron a refugiarse a un lugar elevado. Sin embargo fueron rodeados por los arqueros y les dijeron: ‘¡Bajen y entreganse. Tienen nuestra promesa de que no mataremos a ninguno de ustedes! Y les contestó Asim Ibn Zábit: ‘En lo que respecta a mí, no aceptaré para caer en sus manos, ya que ellos han traicionado a Al-lah, y quien hace esto, es fácil traicionarnos. Así que la gente de esta tribu lanzaron sus flechas y mataron a Asim y seis personas más, y los otrso tres se entregaron, así que sus manos fueron atadas. Dijo el tercer hombre: ‘Esto es el comienzo del engaño y la traición en el pacto, así que lo mataron. Partieron entonces, con Jubaib y Zaid y los vendieron en Meca. A Jubaib lo compró Banu Al Háriz Ibn Amir Ibn Naufal Ibn Abdumanáf. Y en el día de Badr Jubaib mató Al Háriz. Permaneció Jubaib cautivo con ellos, los meses sagrados hasta que resolvieron matarlo. Primeramente pidió prestada una navaja para afeitarse el pubis y purificarse, a una de las hijas de Al Háriz, y ésta se la prestó. Después un hijo de la mujer fue a gatas hasta donde estaba Jubaib y se sentó en su regazo. Y la navaja en manos del hombre. Cuando la mujer se dio cuenta, gritó angustiada y como Jubaib sabía por qué gritaba, le dijo: ‘¿Tienes miedo de que lo mate? ¡Pues, no había pensado hacerlo!’ Y dijo ella: ‘¡Por Al-lah, que no he visto otro prisionero mejor que Jubaib! ¡Y por Al-lah, que un día lo vi comiendo un racimo de uvas en su mano, mientras permanecía encadenado, y sin que hubiera fruta en Meca. Y decía ella: ‘¡Ciertamente, es la provisión que Al-lah ha otorgado a Jubaib!’ Cuando salieron con él fuera del límite sagrado de Meca, para matarlo, les pidió: ‘¡Dejadme que rece dos rakas!’ Lo dejaron rezar y dijo: ‘¡Por Al-lah! que si no fuera porque pensarían que estoy angustiado por la muerte, alargaría mi oración, así que hizo dos Rak'ah y luego suplicó diciendo: ¡Oh Al-lah, cuéntalos en número y haz que mueran de uno en uno, sin que quede tan sólo uno!’ Y así fue que no vino el otro año sinque todos ya fueron matados, y esta es una de Sus Karamah (virtudes).Y continuó diciendo: ‘No me importa, una vez que muera musulmán sobre qué costado quedará mi cuerpo para Al-lah. Y así es por la esencia divina, y si Él quiere pondrá su bendición en los miembros del cuerpo cortado.’ En cuanto a Asim en una ocasión mató a uno de los jefes de Quraish. Y por ello cuando supieron que fue asesinado, enviaron al lugar a una gente para que vinieran con algo por lo que se le conociera y se vengaran de él. Y Al-lah envió sobre Asim como una especie de nube de abejas que lo protegieron de ser cortado. Y no pudieron hacerle nada y esta también es una Karamah, virtud de Al-lah otorgada a Asim, Al-lah este complaciod con él”.
De Anás Ibn Malik, Al-lah esté complacido con él, transmitido del Mensajero de Al-lah, que dijo: “Estábamos reunidos junto al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, y llegó la hora de la oración. Quien estaba próximo a su casa, se apresuró para hacer la ablución. Y los demás esperaron. Entonces le trajeron al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, un recipiente de piedra, apenas pudo extender sus manos en él ya que era pequeño. Después, toda la gente pudo hacer la ablución del mismo recipiente. Preguntaron: ‘¿Cuántos erais?’ Dijo: ‘Más de ochenta’”. En otro relato: “Que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, pidió un recipiente con agua y le trajeron uno con poca agua e introdujo sus dedos en él. Dijo Anás: ‘Vi como el agua comenzaba a brotar de entre sus dedos. Y según lo que conté, hicieron la ablución de esa agua entre setenta y ochenta personas’”.
Registrado por Al-Bujari y Muslim en varias narraciónesAnás Ibn Malik, Al-lah esté complacido con él, dice “Estábamos reunidos junto al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, y llegó la hora de la oración”, esto es, mientras los compañeros del Mensajero de Al-lah estaban con él, les alcanzó la oración de media tarde (asr). “Quien estaba próximo a su casa, se apresuró para hacer la ablución. Y los demás esperaron, esto es, los que no vivían cerca de la mezquita junto con el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz. Entonces le trajeron al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, un recipiente de piedra con una pequeña cantidad de agua –en otros relatos “se le trajo una bandeja”. Apenas pudo extender sus manos en él de lo pequeño que era ese recipiente. Dijo Anas: “Después, toda la gente pudo hacer la ablución del mismo recipiente”. Le preguntaron: “¿Cuántos erais?” Dijo: “Más de ochenta”.
Narró Nafi: que Omar Ibn Al Jattab –Al-lah se complazca de él- designó para los primeros que emigraron (de Makkah a Medinah) cuatro mil y para su hijo la cantidad de tres mil quinientas (monedas), le dijeron: ¿Acaso él no es de los que emigraron, porque le restaste? Él dijo: a él lo trajo su padre (no emigro por sí mismo), no es como el que emigro por sí solo.
Registrado por Al-BujariOmar le entregó cuatro mil monedas a los que emigraron y a su hijo que también emigró le dio solo tres mil quinientos, ya que Omar lo había traído, el aun no era puberto y no vio correcto darle lo mismo que a los mayores, por eso le dio menos que a los que emigraron por sí mismos, el mundo no hay conocido después del profeta –la paz y las bendiciones sean con él- y Abu Bakr As Siddiq un juez tan justo y sabio con la riqueza de esta nación como él –que Al-lah se complazca de él- esto es la obligación de todo aquel que tiene alguna autoridad en los asuntos de los musulmanes, sin importar el lazo de parentesco ni la cercanía, ni la riqueza de los fuertes o la pobreza de los necesitados, a cada quien hay que darle su posición, esto es parte de la piedad y justicia.
Narró Abu Hurayra -Al-lah esté complacido con él- que el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: "Mientras el profeta Ayoub hacía gusl (ablución mayor), despojado de su ropa, cayeron sobre él langostas (o saltamontes) de oro, por lo que empezó a ponerlas en su ropa, entonces su Señor le llamó y le dijo: "Oh Ayoub, ¿Acaso no te he enriquecido como para que prescindas de lo que ves?" Dijo: "Por supuesto que sí, pero nadie prescinde de tus bendiciones".
Registrado por Al-BujariAyoub -que la paz sea con él- estaba haciendo gusl (ablución mayor) cuando cayó sobre él mucho oro en forma de langostas, por lo Ayoub -la paz sea con él- se puso a cogerlas y echarlas en su ropa. Entonces su Señor, Exaltado sea, le llamó y le dijo: "¿Acaso no te enriquecido como para que prescindas de esto? A lo que respondió: "Por supuesto que sí, pero no lo tomo como un deseo por la vida mundanal si no por que es una bendición proveniente de tí".
Narró Fadala Ibn Ubaid -Al-lah se complazca de él- que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones sean con él- cuando rezaba con las personas algunos hombres caían en la oración por el hambre que tenían – eran la gente de as suffah (vivían en las afueras de la mezquita)- algunas personas decían que eran unos dementes, cuando el profeta -la paz y las bendiciones sean con él- finalizaba la oración se dirigía a ellos y les decía: “Si supieran lo que Al-lah tiene reservado para ustedes, quisieran que su pobreza y necesidad aumentarán”
Registrado por Al-TirmidhiEn el hadiz se narra que había hombres que cuando se levantaban a la oración se caían en la oración por el hambre y la debilidad que tenían –ellos eran la gente de As Suffah- eran compañeros del profeta humildes, pobres y extraños, eran alrededor de setenta a veces aumentaba y disminuía el número, vivían en las afueras de la mezquita ya que no tenían hogar, dinero ni familia, algunas personas que no los conocían pensaban que estaban locos, el profeta -la paz y las bendiciones sean con él- les dijo: si ustedes supieran la recompensa que Al-lah tiene para ustedes le pedirían que les aumentara su pobreza y necesidad.
Narró Abu Hurayra -Al-lah esté complacido con él- dijo: “Vino un hombre a donde el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- y le dijo:‘Verdaderamente estoy exhausto". Entonces, envió a alguien a donde algunas de sus esposas. Dijo una de ellas: "Por Aquél que te ha enviado con la verdad que no tengo nada más que agua". Después lo envió a otra y dijo lo mismo que la primera. Y así hasta que todas dijeron lo mismo: "No, por Aquél que te ha enviado con la verdad que no tengo más que agua". Entonces el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- preguntó a sus compañeros:"¿Quién invita a este hombre esta noche?".Un hombre de los Ansar (auxiliares de la gente de Medina) dijo:"Yo,oh Mensajero de Al-lah". Así pues, partió con él a su casa y le dijo a su mujer: "Honra con generosidad al invitado del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-". Y en otra narración dijo a su mujer:"¿Tienes algo de comer?"Dijo:"No,excepto la comida de los niños".Dijo: "Entreténlos con algo y si quieren cenar llévalos a dormir. Y cuando entre nuestro invitado,apaga la lamparilla y hazle ver como si nosotros estuviéramos comiendo". Así pues, se sentaron,el invitado comió y ellos dos pasaron la noche hambrientos. Cuando amaneció fue a ver al Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-dijo: "Verdaderamente, Al-lah se ha complacido con lo que habían hecho esta noche por su invitado".
Registrado por Al-Bujari y MuslimLlegó un hombre a donde el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- y dijo: "Ciertamente estoy en dificultad debido al hambre". Entonces,el Profeta- la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- envió a a alguien a donde algunas de sus esposas. Entonces respondió: "Por Al-lah que no tengo más que agua". Así pues,lo envió a donde otra que dijo lo mismo que la primera.Hizo lo mismo con todas las esposas,las cuales dijeron como dijo la primera. Entonces,el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-: "¿Quién invita a este hombre esta noche?".Un hombre de los Ansar dijo: "Yo lo invito,oh Mensajero de Al-lah". A continuación,se dirigió con el invitado a su casa y le dijo a su mujer:"¿Tienes algo para ofrecer al invitado?".Dijo:"No,solo la comida de los niños".Entonces dijo:"Entreténlos con algo,y si quieren cenar duérmelos".Y le ordenó que apagara la lámpara para que el invitado pensara que ellos dos estaban comiendo también.Así pues,el invitado comió hasta quedar satisfecho y ellos pasaron la noche hambrientos,para honrar al invitado del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- Cuando amaneció y fue a donde el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le informó de que Al-lah estaba complacido de lo que habían hecho aquella noche. La complación es un de los atributos de Al-lah que cree la gente de Ahlus Sunana y Al-Yamahah sin hacer asemejarla ni ejemplificarla. Y la complacencia es cuando alguien realiza algo fuera de lo normal. Y la complacencia (admiración) es de algo agradable no de algo detestable. Así pues, Al-lah,Exaltado sea, aprobó como bueno aquéllo que habian hecho esa noche.
Narró Shadad Ibn Awas, que Al-lah esté complacido con él, que memorizó dos dicho del el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-: “Ciertamente Al-lah es bondadoso y ama la bondad en todo. Así que si matan, háganlo de forma respetuosa y bondadosa, y si degollan algún animal, háganlo con bondad. Afilen la hoja de la navaja para que le sea lo más leve posible para el animal degollado”.
Registrado por Abdurrazáq - Registrado por MuslimShadad Ibn Awas, que Al-lah esté complacido con él, nos informa de que aprendió del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dos cosas. La primera: “Ciertamente Al-lah es bondadoso y ama la bondad en todo”, puesto que uno de Sus Nombres es El Bondadoso, es decir, el dador de gracia, bienes y misericordia, El Compasivo. Ama toda la bondad con Su Creación. La segunda cosa es una consecuencia de la primera: “Así que si matan, háganlo de forma respetuosa y bondadosa, y si degollan algún animal, háganlo con bondad. Afilen la hoja de la navaja para que le sea lo más leve posible para el animal degollado”. Esto es: si matan una persona cuya muerte está permitida, como por ejemplo el incrédulo que los declara la guerra, el apóstata, o el asesino, etc., deben hacerlo de forma bondadosa. De igual modo si degollan un animal deben hacerlo de forma que sufra lo menos posible, afilando muy bien el cuchillo, haciendo lo más rápido posible, etc. Se recomienda no afilar el cuchillo en presencia del animal, que no se degüelle un animal en presencia de otro y que no se le arrastre hasta el matadero.
De Abu Huraira, Al-lah esté complacido con él, que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Cuando un musulmán se refugia en las mezquitas para orar y mencionar a Al-lah, Al-lah se alegrará tanto por él como se alegran los familiares del ausente cuando este regresa con ellos”.
Registrado por Ibn Mayah - Registrado por AhmadEl musulmán que asiste a las mezquitas para orar y mencionar a Al-lah, y es constante en ello, Al-lah se alegrará de su encuentro y le dará una buena acogida, tanto como los familiares se alegran del encuentro con su pariente ausente cuando regresa con ellos. No hay que interpretar la “buena acogida” o “el alegrarse” (“al-bashbasha” en árabe) como compasión, misericordia o similar, sino que hay que creer en esta cualidad como una de las cualidades del Altísimo sin ningún tipo de adulteración, ni anulación, ni detallar su forma, ni representación. A pesar de que conviene saber que para “la buena acogida” es necesaria la compasión y la misericordia. Y Al-lah es el que más sabe.