





























Hadeeth Cards
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Narró Imran Ibn Al Husain -Al-lah este complacido con ambos-: Un hombre vino ante el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- y le dijo:¡As salam alaikum!, Le devolvió el saludo, se sentó y dijo el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- tendrá diez (bendiciones), luego vino otro hombre y le dijo: ¡As salam alaikum warahmatullah!, Le devolvió el saludo, se sentó y dijo: tendrá veinte (bendiciones), luego vino otro hombre y le dijo: ¡As Salam alaikum warahmatullah wabarakatuh! Le devolvió el saludo, se sentó y dijo: tendrá treinta (bendiciones).
Registrado por Al-Tirmidhi - Registrado por Abu-Dawud - Registrado por Ahmad - Registrado por Ad-darimiVino un hombre ante el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- y le dijo: As salam alaikum, le devolvió el saludo, se sentó y el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- informó que el tendrá diez hásanas, esa será la recompensa de quien salude con la paz de esa forma, y Al-lah se la aumentará si así lo desea, después vino otro y dijo: As salam aleikum warahmatullah, le devolvió el saludo y luego el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- informó que el tendrá veinte hásana, ya que añadió la frase (warahmatullah), después vino otro hombre y dijo: As salam alaikum warahmatullah wabarakatuh, le devolvió el saludo, se sentó y el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: el tendrá treinta hásana y esta es la última forma del saludo.
Narró Abu Hurayra que el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: "Ciertamente el siervo pronuncia una palabra de las que satisfacen a Al-lah, el Altísimo sin darle importancia y por ella Al-lah le eleva en grados, y ciertamente el siervo pronuncia una palabra que causa la ira de Al-lah el Altísimo sin darle importancia y por ella es arrojado al fuego". Recopilado por Bujari. Y narró Abu Abd Al-Rahman Bilal Ibn Hariz Al Muzni -Al-lah esté complacido con él- que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo:"Ciertamente la persona dice una palabra de las que satisfacen a Al-lah el Altísimo siendo la persona inconsciente del alcance de dicha palabra por la cual Al-lah le escribe Su satisfacción para con ella hasta el día del encuentro con Él. Y ciertamente la persona dice una palabra de las que causan la ira de Al-lah sin ser consciente del alcance de la misma y por ella Al-lah le escribe Su ira para con ella hasta el día del encuentro con Él".
Registrado por Ibn Mayah - Registrado por Al-Bujari - Registrado por Al-Tirmidhi - Registrado por Ahmad - Registrado por MalikCiertamente que el siervo dice una palabra que satisface a Al-lah la cual Él ama, como por ejemplo dar consejo, orientar y enseñar la cual no cree el que la pronuncia que esta palabra tiene el alcance que tiene con respecto a lograr con ella la satisfacción de Al-lah el Altísimo.Y por ella Al-lah le eleva en grados. Así también dice una palabra de las que causan la ira de Al-lah como el hablar mal de la gente, el ir a contar a la gente lo que otros dijeron mal de él o la mentira intencionada, siendo que por ella cae al fuego en el Día del Juicio.
Narró Abu Umama -Al-lah esté complacido con él- que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: “El más cercano de la gente a Al-lah es quien entre ellos inicie el saludo.” Según el ralato de At-Tirmidi: Se dijo: “Oh Mensajero de Al-lah, cuando dos hombre se encuentran, ¿quién debe iniciar el saludo?” Dijo: “El que más cercano a Al-lah, Exaltado sea”.
Registrado por Al-Tirmidhi - Registrado por Abu-DawudEl mejor de las gentes y el más cerca a Al-lah, Exaltado sea es aquel que inicia el saludo a sus hermanos, ya que toma la iniciativa para obedecer a Al-lah y se apresuró hacia ella buscando la recompensa de Al-lah y con ello se convierte en el más cercano de la gente a Al-lah y el más obediente.
Narró Yabir –Al-lah se complazca de él-: escuché al mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, decir: “Durante la noche hay un periodo de tiempo en el cual si un siervo le pide a Al-lahalgo para esta vida o la próxima Al-lahse lo concederá y esto sucede todas las noches”.
Registrado por MuslimDurante cada noche hay un periodo de tiempo en el que las súplicas son respondidas, si un musulmán hace una súplica y coincide con ese momento, si lo que pide no es haram Al-lah le responderá su súplica, ese periodo es el último tercio de la noche como se muestra en los hadices correctos.
De Abu Huraira, Al-lah esté complacido con él: “He visto a setenta miembros de las gentes de As-Suffa y ninguno de ellos tenía manto suficiente para cubrirse todo el cuerpo. Lo que tenían era una tela que bien se la sujetaban a la cintura y les caía sobre el resto del cuerpo, o bien la anudaban al cuello, de modo que a unos les llegaba a la mitad de la pierna y a otros hasta los tobillos. De esta forma, se veían obligados a recoger la tela con la mano por temor a que queden al descubierto sus partes pudendas”.
Registrado por Al-BujariLas gentes de As-Suffa son los compañeros del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, que emigraron con él sin recurso alguno, dejando atrás sus hogares y sus bienes en La Meca, de la que partieron hacia Medina, a pesar de que La Meca era el lugar que más amaban. Las gentes de As-Suffa eran más de setenta hombres. La palabra As-Suffa alude en árabe a un techado que había al final de la mezquita del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, en Medina. Debajo de él, dormían estas personas sin recursos que habían emigrado con él. La vestimenta que solían llevar en verano e invierno nos informa de ella Abu Huraira, Al-lah esté complacido con él, el cual era uno de ellos. Dijo: “Ninguno de ellos tenía manto suficiente para cubrirse todo el cuerpo. Lo que tenían era una tela que bien se la sujetaban a la cintura, o bien la anudaban al cuello”. Tan escasos eran los recursos que poseían que lo único con lo contaban era un trozo de tela para cubrir parte de su cuerpo, ya que el manto, o la túnica como se le conoce hoy en día, se vestía encima de esta tela que menciona el hadiz. Abu Huraira, Al-lah esté complacido con él, añadió: “la anudaban al cuello”, esto es, no les bastaba el trozo de tela, así que anudaban, Al-lah esté complacido con ellos, sus extremos al cuello para que les cubra el resto del cuerpo. Luego dijo: “de modo que a unos les llegaba a la mitad de la pierna”, esto es, la longitud de la tela desde los hombros hasta la mitad de la pierna; “y a otros hasta los tobillos. De esta forma, se veían obligados a recoger la tela con la mano por temor a que queden al descubierto sus partes pudendas”. Esto es, que durante el rezo, sujetaban la tela sobre sus cuerpos para evitar que se vieran sus partes mientras están postrados o en genuflexión, Al-lah, Ensalzado y Excelso, esté complacido de todos ellos. Estas fueron las condiciones en las que vivieron muchos de los compañeros del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz. Sintieron la falta de recursos y la necesidad extrema, pero esto no les hizo entregarse a la vida mundana (Dunia) y sus placeres. Incluso, cuando fueron colmados con los dones de la vida terrenal, no le prestaron atención alguna ni se dejaron llevar por ella. Permanecieron con su convicción y su vida austera hasta que Al-lah tomó sus vidas.
De Ibn Mas’ud, Al-lah esté complacido con él, que lo remontó al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz: “Que un hombre besó a una mujer y fue al Profeta, Al-lah le bendiga y le dé paz, y le informó de lo sucedido. Y Al-lah, Ensalzado sea, reveló esta aleya: “Y establece la oración al principio y final del día. Y también en la primera hora de la noche. Ciertamente las buenas acciones borran las malas” [Corán, 11:114]. Y dijo el hombre: ‘¿Esto es por mí, Mensajero de Al-lah?’ Dijo: ‘Es para todo mi pueblo’”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimIbn Mas’ud, Al-lah esté complacido con él, narra que un hombre de los que han acompañado el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, llamado Abu Al-Yusr, besó a una mujer ajena, y luego lamentó por lo que hizo, así que fue al Profeta, Al-lah le bendiga y le dé paz, y le informó de lo sucedido. Y Al-lah, Ensalzado sea, reveló esta aleya: “Y establece la oración al principio y final del día (es decir las oraciones que se realizan de día: La oración del Alba, Mediodía y la oración de la tarde). Y también en la primera hora de la noche (es decir las oraciones realizadas al principio de la noche: Al-Magreb y Al-Isha). Ciertamente las buenas acciones borran las malas” es decir que dichas cinco oraciones son una expiación de los menores pecados, y esto incluye el pecado que has hecho. Y dijo el hombre: ‘¿Esto es por mí, Mensajero de Al-lah?’ Dijo: ‘Es para todo mi pueblo’”. En otro relato recopilado por Ahmad #47: Cualquier musulmán que haya cometido un pecado y luego realiza la ablución menor, reza dos Rak'ah y pide perdón a Al-lah por lo que haya hecho, Al-lah lo perdonará. Y luego recitó estas aleyas: "Quien haya realizado una mala acción o haya cometido injusticias con sí mismo, y buscará el perdón de Al-lah, encontrará que Al-lah es Perdonador, Misericordioso". " Y los que han hecho algo obsceno o se han oprimido a sí mismos, hasta el final del versículo). Y esto es parte de la amplia misericordia de Al-lah para con Sus siervos, ya que decretó que las cinco oraciones obligatorias y las otras voluntarias ser una expiación de los pecados, sin esta misericordia sus pecados los destruirá.
De Anás, Al-lah esté complacido con él, transmitido del Mensajero de Al-lah, dijo: “Que un hombre vino a ver al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, y le dijo: ‘¡Oh Mensajero de Al-lah! Me he extralimitado. Aplícame pues, la pena que me corresponda’. En ese momento llegó la hora de la oración y rezó con el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz. Y cuando concluyó la oración le volvió a decir: ‘¡Oh Mensajero de Al-lah! Me he extralimitado. Así que, aplícame la pena que me corresponda según el Libro de Al-lah’. Le dijo: ‘¿Has presenciado la oración con nosotros?’ El hombre dijo: ‘Sí’. Le dijo: ‘Pues has sido perdonado o ya se te ha aplicado’”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimQue un hombre vino a ver al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, y le dijo: “¡Oh Mensajero de Al-lah! Me he extralimitado. Aplícame pues, la pena que me corresponda”. Anas Ibn Malik dijo al respecto: “El Mensajero de Al-lah no le preguntó por lo que había cometido”. Se dijo que el no preguntarle se debía a que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, supo a través de la revelación qué pecado había cometido ese hombre y cuál era la forma de expiarlo. En ese momento llegó la hora de la oración y rezó con el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz. Y cuando concluyó la oración le volvió a decir: “¡Oh Mensajero de Al-lah! Me he extralimitado. Así que, aplícame la pena que me corresponda según el Libro de Al-lah”. El Mensajero de Al-lah le preguntó entonces: “¿Has presenciado la oración con nosotros?” El hombre dijo que sí. Le dijo: “Pues has sido perdonado o ya se te ha aplicado”. Aquí el relator del hadiz duda al respecto de “ya se te ha aplicado”. La aplicación de la sanción (“had” en árabe) se refiere al castigo como medida disciplinaria, aunque admite otro tipo de castigo. En cualquier caso, aquí no se refiere a un delito y sanción ya estipulados como es el caso del adulterio, la fornicación o tomar alcohol que son delitos que exigen la aplicación de una pena concreta. El hecho de que el Mensajero de Al-lah no le haya preguntado por el tipo de falta que había cometido significa que él ya lo sabía y conocía que tenía una excusa, así pues, no le preguntó por la falta en cuestión para que no se le aplique la pena correspondiente. De modo que si se lo llega a mencionar, se habría visto obligado a aplicarle la sentencia que corresponda en ese caso, aunque se haya arrepentido, puesto que el arrepentimiento sincero no libra de la aplicación de las penas estipuladas, a excepción del caso del bandolero que ataca los viajeros y transeúntes por la aleya que lo indica [Corán, 5:34], así como la pena de fornicación en caso del dhimmí (gentes del Libro que viven bajo la protección de los musulmanes). De todos modos, en este hadiz no encontramos una referencia clara a que la oración haya expiado un pecado mayor. De hecho si esto es así, habría que interpretar el hadiz según el consenso anterior.
Narró Aisha, Al-lah se complazca de ella: Un hombre pidió permiso para entrar a la casa del profeta, la paz y las bendiciones sean con él, y dijo: permítanle pasar, que malo es el hermano de (la tribu) de Ashira.
Registrado por Al-Bujari y MuslimUn hombre pidió permiso para entrar a la casa del profeta, la paz y las bendiciones sean con él, y dijo: permítanle pasar, que malo es el hermano de (la tribu) de Ashira, cuando se sentó, el profeta, la paz y las bendiciones sean con él, le sonrió y le hablo de manera cortes, cuando el hombre se fue, Aisha le pregunto: ¡Mensajero de Al-lah! Cuando viste al hombre dijiste esto y esto de él, ¿Después le pusiste buena cara y fuiste cortes? El profeta –la paz y las bendiciones sean con él- le dijo: “¡Aisha! ¿Cuándo me has visto siendo grosero? La persona que tendrá la peor posición ante Al-lah en el día del juicio será aquel del que se alejaban los demás para prevenir su mal, ese hombre era una persona corrupta y mala, por eso el profeta –la paz y las bendiciones sean con él- hablo de él en su ausencia, diciendo lo que merecía, que mala persona es el hijo de esa tribu, el motivo era para alertar a las personas sobre su mal, si ves a una persona corrupta y mala pero debido a su elocuencia cautiva a las personas tienes la obligación de aclarar que esa persona es mala, para que las personas no se dejen engañar, hay muchas personas que son elocuentes, convincentes, cuando lo ves te cautiva su aspecto, cuando habla es escuchado pero en realidad no tienen ningún bien, el deber es dejarlo en evidencia, con respecto al buen trato que el profeta –la paz y las bendiciones sean con él- le dio al hombre, fue por amabilidad, los sabios afirman que la amabilidad es necesaria al tratar con los demás, lo contrario a condescendencia que conlleva a renunciar a lo obligatorio, ser indiferente y caer en lo prohibido, esto no es permitido ya que Al-lah dice: (Desearían [los idólatras] que fueras condescendiente [con sus creencias], para así serlo ellos también [con la tuya].) 68:9 con respecto a la amabilidad en el trato a las personas para conseguir un beneficio que no conlleve ningún perjuicio es una orden en la ley islámica.
Narró Ibrahim Ibn Abdurahman Ibn Auf que Abdurahman Ibn Auf -Al-lah esté complacido con él- le trajeron comida un día que ayunaba y dijo: “Musab Ibn Umair -Al-lah esté complacido con él- fue asesinado y él era mejor que yo y no tenían con que cubrirlo excepto una prenda (tan corta) que si le cubrían la cabeza sus piernas quedaban descubiertas y viceversa, después se nos concedió mucho de esta vida, -o dijo-: Se nos dio de esta vida lo que se nos dio (muchas riquezas) hasta el punto que temimos que nuestras recompensas se nos darían en esta vida (no en la próxima), después comenzó a llorar hasta que dejó la comida.
Registrado por Al-BujariSignificado del hadiz: Abdurahman Ibn Auf -Al-lah esté complacido con él- estaba ayunando en cierta ocasión, cuando llegó el momento de romper el ayuno le trajeron comida, el que ayuna anhela la hora de comer, pero cuando se la trajeron comenzó a recordar la situación de los primeros sahabas, y él -Al-lah esté complacido con él- era de los primeros sahabas que emigraron, luego dijo reprochándose a sí mismo: “En verdad que Musab Ibn Umair -Al-lah esté complacido con él- era mejor que yo, (como una forma de modestia e humildad) por haber escogido la pobreza y la paciencia, los sabios han aclarado que los diez albriciados con el paraíso son mejores que el resto de los sahabas, Musab Ibn Umair antes del islam vivía con sus padres en Meca los cuales eran ricos, ellos le daban la mejor de las vestimentas, ropa que usaban solo los mejores jóvenes, lo consentían en todas las formas posibles, cuando se convirtió al islam sus padres lo expulsaron y lo desterraron, él emigró con el profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- tenía una ropa deteriorada después de ser una de las personas mejor vestidas de Meca, el abandonó todo eso para emigrar por Al-lah y su Mensajero, recibió la bandera de parte del profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- en la batalla de Uhud en la que fue martirizado –que Al-lah esté complacido con él- en ese día tenía una ropa tan corta que cuando le intentaban cubrir la cabeza se le descubrían los pies y viceversa, entonces lo cubrieron con unas hojas de Idkhir -una planta común en su época-, Abdurahman Ibn Auf recordaba la situación de ese hombre y dijo: ellos han perecido y dejaron lo que Al-lah les dio de esta -grandes botines- para quienes vinieron despsés de ellos, como dice Al-lah en el Corán: (Donde obtuvieron un cuantioso botín), después dijo Abdurahman Ibn Auf -Al-lah esté complacido con él-: “hasta el punto que temimos que nuestras recompensas se nos darían en esta vida (no en la próxima)” es decir: temimos ser de los humillados que Al-lah menciona en Su libro: (Quienes anhelen los placeres transitorios de la vida mundanal sepan que se los concederemos a quienes queramos, pero [por haberse olvidado de la otra vida] les destinaremos el Infierno, donde ingresarán humillados y condenados) o de los que menciona también: (Por cierto que han consumido las gracias que se les concedió en la vida mundanal dedicándose sólo a los placeres [y los pecados]), como se narró de Omar Ibn Al Jattab -Al-lah esté complacido con él-, esto era porque el miedo los vencía así que el temió que sus bendiciones se le hubieran adelantado en esta vida, comenzó a llorar temiendo no poder estar con los justos que le precedieron hasta que dejo la comida -que Al-lah esté complacido con él-.