Hadeeth Cards
Da'wa cards that highlight great meanings from the noble prophetic hadiths in a simple style and attractive display that helps the Muslim to have a deeper understanding of his religion in an easy way






























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Que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, cuando bebía solía tomar tres respiros: bebía una primera vez, separaba el cuenco del que bebía de su boca y respiraba. Volvía a beber una segunda vez, separaba el cuenco del que bebía de su boca y respiraba. Luego volvía a beber por tercer y última vez. Nunca exhalaba su respiración en el cuenco que contiene la bebida.
Que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, solía dejar de practicar algunos actos que le gustaba hacer, temiendo que la gente le imitara y que eso fuese un motivo por el que se convirtiese en obligado para ellos hacerlo. Esto les podría suponer un sufrimiento grandioso. No obstante, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, detestaba imponer a su comunidad algo que le supusiera un sufrimiento.
En este hadiz Jabbab -Al-lah esté complacido con él- habla acerca de las torturas que sufrieron los musulmanes por parte de los incrédulos de Quraish en Meca, vinieron a quejarse ante el profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- mientras él estaba recostado sobre su manta a la sombra de la Kaabah, él les explico que aquellos que estaban antes de ellos fueron probados para que abandonaran su religión de una forma más severa que las pruebas que ellos han sufrido, eran enterrados en agujeros que eran hechos en la tierra, después traían una sierra para partirles la cabeza y dividirlos por la mitad y los peinaban con peines de hierro que llegaban hasta el hueso y desgarraban la carne, era una gran tortura, después el profeta -la paz y las bendiciones de al-lah sean sean con él- juró que Alah completará este asunto, es decir: completará aquello con lo que vino el mensajero -a paz y las bendiciones sean con él- con la predicación del islam, hasta el punto que un viajero irá desde Saná hasta Hadramaut sin sentir miedo excepto de Alah y del lobo por su rebaño, después el profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- aconsejo a sus nobles compañeros, a no ser impacientes, dijo: “sin embargo ustedes son impacientes” es decir: sean pacientes y esperen la victoria de parte de Alah, ya que Alah hará que esto se complete y la situación se ha cumplido como lo juró el profeta -la paz y las bendiciones sean con él-.
Que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, cuando se disponía a hacer la oración en grupo, solía alargarla y extenderse en ella, pero cuando oye el llanto del bebé, la aligera evitando hacer sufrir a su madre, puesto que su corazón está pendiente de su hijo.
Unas gentes del campo se presentaron ante el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, y le preguntaron: “¿Acaso ustedes besan a sus niños pequeños?” Él les dijo: “Sí”. Estas gentes del campo son conocidos por ser rudos y desagradables, le dijeron: “Sin embargo nosotros no los besamos”. El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, les dijo al respecto: ‘¡¿Acaso, si Al-lah extrajo la compasión de sus corazones, puedo yo poner algo que Al-lah ha extraído de ustedes?!
La Madre de los Creyentes, Aisha, Al-lah esté complacido con ella, describe en este hadiz la indumentaria del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz. Nos informa de que a una hora temprana salió al encuentro de sus compañeros vestido con un sayo tejido de lana negra y estampado de monturas de camello. Cabe la posibilidad de que el estampado sean rayas como las que se dibujan sobre las monturas de los camellos.
Anás, Al-lah esté complacido con él, dijo: He visto al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, sentado en cuclillas sobre el suelo, con las piernas flexionadas hacia él y comiendo dátiles. Lo hacía así para no comer muchos dátiles, ya que así no está en una postura cómoda, por lo que no va a comer mucho.
Abu Ramzata, que Al-lah esté complacido con él, informa de que vio al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, vistiendo ropa de color verde.
La prenda de vestir preferida por el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, era la túnica, ya que protegía y cubría mejor que el faldón y el sayo. También porque se trataba de una sola pieza que se viste de una vez, lo que la hace más fácil y versátil, a diferencia del faldón y el sayo. No obstante, si te encuentras en un país en el que es tradición vestir faldón y sayo, no hay mal en que los vistas. Lo importante es no contradecir la vestimenta típica en tu región para resultar famoso, ya que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, exhortó a evitar la vestimenta exéntrica.