





























Hadeeth Cards
Da'wa cards that highlight great meanings from the noble prophetic hadiths in a simple style and attractive display that helps the Muslim to have a deeper understanding of his religion in an easy way
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Narró Abu Said Al Judrí -Al-lah esté complacido con él-: “El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- era más pudoroso que una virgen en su aposento. Pues si veía algo que lo irritaba, lo notábamos en su rostro”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- era más pudoroso que una joven virgen, quien es considerada la más pudorosa de entre todas las mujeres, puesto que aún no se ha casado y no la ha tocado ningún hombre. Era más pudoroso que una joven virgen al encontrarse en sus aposentos. Así, el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- era más pudoroso que ella. Sin embargo si veía algo que lo disguste, se le notaba en su rostro.
De Al-Bará Ibn Azib, Al-lah esté complacido con ambos, que dijo: “El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se encontraba de viaje, así que rezo la oración de la noche (al-ichaa) y recitó en una de las primera postraciones (rakaas) la sura de la ‘Higuera y el olivo’ [Corán, 95]. Jamás he oído a alguien recitarla con voz tan bella como la de él, ni de forma tan correcta como él la recitó”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, recitó en la primera postración (rakaa) de la oración de la noche (al-ichaa) la sura de la “Higuera y el olivo” [Corán, 95], puesto que se encontraba de viaje y esta sura es breve en comparación con otras. En este sentido, el viaje obliga que se aligeren y se faciliten los actos de adoración visto el esfuerzo que el viaje en aquel entonces requería. A pesar de encontrar de viaje, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, no escatimó en todo aquello que pueda intensificar la entrega y el sometimiento en la oración, cuando el corazón oye la recitación del Corán. Así que se esforzó en recitarlo con una voz bella y de forma correcta durante el rezo.
'Abdul-lah ibn Malik ibn Buhaina —que Al-lah esté complacido con él— narró: «Cuando el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— rezaba, solía separar sus brazos (en la postración) hasta que se podía ver el blanco de sus axilas».
Registrado por Al-Bujari y MuslimCuando el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— se postraba en la oración, separaba las manos de forma que cada una de ellas quedaba en su lado respectivo como si fueran alas, hasta que se veía el color de la piel de sus axilas. Esto es porque separaba mucho entre los brazos alejándolos de sus costados.
Narró Anas Ibn Malik -Al-lah esté complacido con él-: “Cuando la enfermedad que padecía el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- se agravó, Fátima (su hija) -Al-lah esté complacido con ella- le dijo: “¡Qué sufrimiento padece mi padre!” Y él dijo: “Ya no habrá sufrimiento para tu padre a partir de hoy”. Y cuando murió, Fátima dijo: “¡Oh padre mío, has respondido al llamado de tu Señor. El Paraíso será tu morada! ¡Oh padre mío, al ángel Gabriel le contamos la noticia!” (Es una expresión que no es literal). Y cuando se lo enterró, Fátima -Al-lah esté complacido con ella- dijo: “¿Están sus almas satisfechas al echar tierra sobre el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-?””.
Registrado por Al-BujariEste hadiz describe la paciencia del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- ante la agonía de la muerte. Cuando se le agudizó la enfermedad que le causó su fallecimiento, el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- siguió soportando la calamidad que le afligía, porque a él -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le fue intensificado el sufrimiento de la enfermedad por una sabiduría sublime: alcanzar el grado más alto de la recompensa de Al-lah por su paciencia. Cuando se le agudizaba el sufrimiento, Fátima -Al-lah esté complacido con ella- decía angustiada por él: “¡Que sufrimiento padece mi padre!”. Puesto que era mujer, y las mujeres no tienen resistencia. Él, sin embargo, le dijo: “¡Ya no habrá sufrimiento para tu padre a partir de hoy!”. Ya que al dejar este mundo, irá a la compañía del Altísimo. De hecho, cuando el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- padecía la enfermedad, solía decir: “¡Oh Al-lah, llévame a la compañía del Altísimo!” mientras miraba el techo de la habitación. Y cuando murió, Fátima -Al-lah esté complacido con ella- comenzó a llorar la muerte de su padre, pero de forma leve, que no implicó desagrado sobre el destino que Al-lah le ha impuesto. Cuando dijo: “¡Oh padre mío, has respondido al llamado de tu Señor!”, porque Al-lah, Alabado sea, es el que posee todo el poder y el plazo de la vida y muerte de sus criaturas. Por lo tanto, Al-lah respondió a la súplica de Su Mensajero, esto es, que ha muerto como el resto de los creyentes. Elevó su espíritu hasta que se detuvo ante Al-lah, Alabado sea, por encima del séptimo cielo. Cuando Fátima -Al-lah esté complacido con ella- dijo: “¡El Paraíso será tu morada!”, esto es, porque -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- es a quien se le ha concedido el grado más elevado del paraíso de entre todas las criaturas. Como el propio Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: “Pidan a Al-lah que me otorgue el Wasilah, una morada en el paraíso que sólo la merece un siervo de Al-lah, y deseó ser ese siervo”. No hay duda de que la morada del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- es Al-Firdaws, que es la estancia más elevada del paraíso, cuyo techo es el trono del Señor, Majestuoso sea. Así pues, el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- estará en el grado más alto del Paraíso. Cuando dice: “¡Oh padre mío, al ángel Gabriel le contamos la noticia!” de tu fallecimiento, puesto que el ángel Gabriel era quien traía la Revelación y quien lo instruía en vida. La Revelación por lo tanto está ligada a la vida del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-. Y cuando se lo enterró, Fátima -Al-lah esté complacido con ella- dijo: “¿Están sus almas satisfechas al echar tierra sobre el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-?”, les planteó esta pregunta, debido a su gran tristeza por el fallecimiento de su padre, al igual que sus compañeros - Al-lah esté complacido con ellos- pues Al-lah llenó sus corazones con el amor por Su Mensajero. Sin embargo, Alabado sea Al-lah, y a Quien todos volvemos, como dijo en su Libro: “En verdad, tú habrás de morir, [Oh Muhámmad], y en verdad, ellos también habrán de morir” [Corán, 39:30].
Narró Aisha -Al-lah esté complacido de ella-: “Las palabras del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- eran completamente claras. Las entendía todo aquel que lo oía”.
Registrado por Al-Tirmidhi - Registrado por An-nsaa'i - Registrado por Abu-Dawud - Registrado por AhmadEn este hadiz de Aisha -Al-lah esté complacido con ella-, dijo que las palabras del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- eran completamente claras, es decir, que su pronunciación de las letras era muy clara, pronunciaba las palabras de forma nítida y vocalizaba con claridad, de tal manera que le entendía todo aquel que lo oía sin dificultad alguna. De hecho, si uno hubiese querido contar sus palabras, podría perfectamente haberlo hecho, dado que hablaba muy pausadamente -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-. Esto se debe a que al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- se le otorgó la capacidad de expresar palabras que abarcan muchos aspectos. De este modo, el ser humano debe hablar de forma clara y nítida, sin ningún tipo de ambigüedad para que el oyente entienda fácilmente, puesto que la finalidad del habla es hacer comprender al oyente. Siempre que explique de forma adecuada y procurando hacer comprender a los demás, sus palabras serán mejores. Por otro lado, si una persona emplea este modo de habla, clara y directa, y lo repite tres veces para aquellos que no han comprendido, debería tener en su interior la intención de aplicar el mismo método que aplicó el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- para que así alcance una recompensa por haber hecho comprender a su hermano musulmán. Así debería ser con todas las demás tradiciones de nuestro Mensajero -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-: al realizarlas, deben ser acompañadas de la intención de seguir los pasos del Mensajero de Al-lah, para que así alcancemos la recompensa de seguir la tradición y los pasos del Profeta Mohammad -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-.
Narró Abu Huraira -Al-lah esté complacido con él-: “El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: “Si no fuese por temor a dificultar los asuntos de mi nación, les habría ordenado utilizar el siwak (cepillo de dientes natural) antes de cada rezo””.
Registrado por Al-Bujari y MuslimDado al interés del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- en aconsejar lo mejor a su pueblo y desearle el bien, así como su voluntad en que realicen todas aquellas acciones beneficiosas con el fin de alcanzar la plena felicidad, les exhortó a utilizar el siwak (cepillo de dientes natural). De hecho, cuando supo -las paz y bendiciones de Al-lah sean con el- todos los beneficios que tiene esta ramita natural y sus buenos resultados inmediatos y a largo plazo, estuvo a punto de ordenar a su nación utilizarlo a la hora de realizar la ablución menor y antes de la oración, puesto que se ha narrado en otro relato: “Se usa cada vez que se haga la ablución”. No obstante, dado a su deferencia hacia su nación y clemencia, temió hacerlo obligatorio a sus seguidores y que estos al no cumplir, terminen cometiendo una falta. Por ello, evitó obligar su uso, por clemencia y temor por ellos. Pero los animaba y exhortaba a que lo utilicen.
Narró Abdullah Ibn Umar -Al-lah esté complacido con ambos-: “El Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- solía visitar la mezquita de Qubbá montando o caminando, y rezaba en ella dos rakaas (unidad de la oración comprend invocaciones y movimientos)”. En otro relato: “El Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- solía visitar la mezquita de Qubbá cada sábado. Montando y caminando. Ibn Umar solía hacer lo mismo”.
Todas las dos narraciónes son registrados por Al-Bujari y MuslimLa zona de Qubbá, donde se construyó la primera mezquita de la era islámica, es un pueblo que se encuentra cerca de la parte central de la zona elevada de Medina, cerca de su centro. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- solía visitar su mezquita montando o caminando. La frase de Ibn Umar: “...cada sábado” quiere decir que el Mensajero -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- designaba días para hacer sus visitas como en este caso el día sábado. La sabiduría detrás de su ida -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- a Qubbá, el día sábado de entre todos los días de la semana, era verificar el estado de los Ansar (quienes ayudaron a los emigrantes de Meca) que no estuvieron presentes en el rezo comunitario del viernes. Y esta es la razón de designar el día del sábado a esas visitas.
'Aisha, la madre de los creyentes —que Al-lah esté complacido con ella—, narró: «El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— y yo solíamos bañarnos de un mismo recipiente cuando estábamos en estado de "yanaba" (por relaciones maritales). Y me ordenaba cubrir la parte inferior del cuerpo, cuando menstruaba, y me acariciaba. También solía sacar la cabeza (de la mezquita y la introducía) por mi cuarto mientras realizaba su retiro espiritual en la mezquita y yo se la lavaba estando en mi menstruación».
Registrado por Al-Bujari y Muslim'Aisha, la madre de los creyentes —que Al-lah esté complacido con ella— cuenta algunas situaciones concretas con el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—, como que, para salir del estado de hadaz mayor, se bañaba con él de un mismo recipiente y extraían agua de él juntos. También explica que, cuando el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— quería tener intimidad con ella y ella se encontraba en su menstruación, le ordenaba cubrir la parte de su cuerpo comprendida entre el ombligo y la rodilla y mantenían relaciones íntimas sin practicar el coito. Y, cuando él estaba realizando su retiro espiritual en la mezquita, sacaba la cabeza de la mezquita hacia el cuarto de 'Aisha y ella se la lavaba hallándose en su menstruación.
De Aisha, Al-lah esté complacido con ella, que dijo: “Abderrahman Ibn Abu Bakr As-sidiq, Al-lah esté complacido con ambos, entró a ver al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, mientras se encontraba en su lecho de muerte recostado sobre mi pecho. Abderrahman tenía un ‘siwak’ tierno (cepilla de rama natural) entre los dientes. El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dirigió su mirada hacia ese ‘siwak’. Yo tomé el ‘siwak’, le arranqué la parte usada y lo mastiqué para reblandárserlo, y se lo pasé al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, que lo utilizó para cepillarse los dientes. Nunca he visto a nadie cepillarse los dientes tan bien como el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz. Al terminar de ello, levantó la mano -o el dedo- y dijo: ‘¡Oh Al-lah, llévame a la compañía del Altísimo!’ Lo dijo tres veces y falleció”. Ella dijo: “Falleció recostado sobre mi pecho, entre el cuello y la boca del estómago”.
Registrado por Al-BujariAisha, Al-lah esté complacido con ella, narra un relato en el que nos demuestra lo tanto que le gustaba al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, el ‘siwak’. Dice que el hermano de ella Abderrahman Ibn Abu Bakr As-sidiq, Al-lah esté complacido con él, entró a ver al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, estando en su lecho de muerte. Abderrahman tenía en ese momento un ‘siwak’ tierno (cepilla de rama natural) con el que se estaba cepillando los dientes. El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, cuando vio el ‘siwak’ en boca de Abderrahman, dirigió su mirada hacia él. Por lo tanto, ni el dolor ni la enfermedad le quitó su amor por el ‘siwak’, de ahí que dirigiera la mirada hacia él, como si lo quisiera para sí. Aisha, Al-lah esté complacido con ella, se dio cuenta de ello, así que tomó el ‘siwak’ de su hermano, le arrancó la parte usada y lo masticó para reblandárserlo. Luego, se lo pasó al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, que lo utilizó para cepillarse los dientes. Ella sostiene que nunca ha visto a nadie cepillarse los dientes mejor el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz. Una vez que se purificó, terminó de cepillarse los dientes, levantó el dedo, implorando la unicidad de Al-lah, Ensalzado sea, y falleció, Al-lah le bendiga y le dé paz. Aisha, Al-lah esté complacido con ella, sintió una gran alegría, y con razón, por el hecho de que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, haya fallecido recostado sobre su pecho.